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jueves, 14 de agosto de 2014

Mal humor aumenta riesgo de sufrir ataques y derrames: Harvard

El mal genio puede incrementar considerablemente el riesgo de padecer un ataque al corazón o un derrame cerebral, según un estudio de investigadores estadounidenses.



  • Un equipo de la facultad de Salud Pública de la universidad de Harvard encontró que en las dos horas que siguen a un enfado, las posibilidades de sufrir un ataque al corazón se multiplica por cinco, mientras que la posibilidad de sufrir un derrame se triplica.


Los investigadores analizaron los datos de miles de pacientes y muestran que el resultado es acumulativo: cuanto más frecuentemente alguien se enfade, mayor es el riego.
Los autores le dijeron a la revista European Heart Journal que aquellos con factores de riesgo preexistentes -historia de enfermedades cardiovasculares- son particularmente susceptibles.
La doctora Elizabeth Mostofsky, quien participó en el estudio, dijo: “A pesar de que el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares agudos con un solo ataque de ira es relativamente bajo, el riesgo se puede acumular para las personas con episodios frecuentes”.
 
En la población sin problemas cardiovasculares, el riesgo de sufrir un infarto es bajo, pero esta cifra asciende en aquellos que presentan riesgos cardiovasculares.
 
Mostofsky y sus colegas también calculan que el riesgo es acumulativo. Es decir, que los individuos de mal temperamento tienen más probabilidades. Cinco episodios de ira al día se traducirían en cerca de 158 ataques cardíacos adicionales por cada 10.000 habitantes al año en personas con con un riesgo cardiovascular bajo.

No está claro por qué la ira puede ser particularmente peligrosa para las arterias. Los investigadores señalan que sus resultados no indican necesariamente que la rabieta sea la causa de los problemas cardíacos y circulatorios.
 
Sin embargo, los científicos saben bien que el estrés crónico puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardíacas, en parte, debido a que se librean sustancias y hormonas que aumentan la presión arterial. Además, quienes sufren de estrés pueden lidiar con él de maneras poco saludables, como fumar o beber.

Doireann Maddock, jefe de enfermería de la Fundación Británica del Corazón, dijo que “la causa no está clara, pero puede estar relacionada con los cambios fisiológicos que la ira provoca en nuestros cuerpos. Se necesita más investigación para explorar los mecanismos biológicos”.

“La forma de lidiar con la ira y el estrés es muy importante. Aprender a relajarse puede ayudar a manejar las situaciones de alta tensión. Muchas personas encuentran que la actividad física ayuda a desahogarse después de un día estresante”, agregó.

“Si usted cree que tiene niveles peligrosos de estrés o enojo frecuentes, hable con su médico de cabecera”, indicó.
Fuente: http://regeneracion.mx/



La psicología del rencor

La psicología del rencor


Dos hombres habían compartido injustamente una celda en prisión durante  varios años, soportando  todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez en libertad, se encontraron años después. Uno de ellos preguntó al otro: - ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros? - No, gracias a Dios ya lo olvidé todo – contestó - ¿Y tú? - Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas – respondió el otro Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo: - Lo siento por ti. - Si eso es así, significa que aún te tienen preso. (Fabula) 


El rencor, es un sentimiento de enfado profundo y persistente; un resentimiento arraigado que desequilibra y enferma el cuerpo y la mente. El origen del rencor puede deberse a varias razones (insulto, abuso de confianza, engaños, ofensas, maltratos). El resentimiento  se va acumulando  hasta que finalmente se convierte en deseo de venganza. Todos  lo hemos padecido en alguna ocasión, adoptando a veces un comportamiento que va en contra de nuestra verdadera personalidad, para soportar los desequilibrios, y angustias que este sentimiento genera. Generalmente, todos vivimos fieles a nuestros  patrones de conducta, pero estos no siempre coinciden con las conductas de los demás.

Donde algunos ven una ofensa imperdonable, otros pueden considerarla como algo exento de importancia. Y aunque el acto ofensivo en sí haya sido el mismo, recibirá menos daño aquel que piense que menos importante ha sido.

Si sientes que alguien te ha maltratado injustamente, es la vida quien lo ordenará, pero uno no debe convertirse en juez, solamente debemos de ser responsables de nosotros mismos, modificando los patrones de asociación, teniendo en cuenta de que si alguna persona nos defrauda, no significa que  las demás personas también vayan a engañarnos. Nosotros somos únicos, no cometamos el error de intentar que otros piensen como quisiéramos. Nunca la otra persona podrá ser como necesitamos que sea,  y existen por tanto numerosas posibilidades de que nos defrauden numerosas veces. Es necesario aprender que todo cambia, y que también nosotros somos capaces aun sin quererlo de defraudar.

Si tomamos la decisión de convertir la amargura, y la rabia profunda en un resentimiento duradero, estaremos fabricando RENCOR, un arma peligrosa que desequilibra y enferma el cuerpo y la mente impidiéndonos disfrutar de la vida. Y no olvidemos  que muchas veces, hace más daño el rencor que las ofensas recibidas. 

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