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domingo, 17 de agosto de 2014

FUERTES IMÁGENES: Un menor de edad mata de un balazo a su profesor de tiro


FUERTES IMÁGENES: Una cámara de vigilancia grabó el preciso momento en el que un adolescente de 16 años dispara en la cabeza a su profesor de tiro, quien murió en el acto. Durante el interrogatorio el muchacho aseguró que le apuntó a su profesor de broma y no sabía que el arma estaba cargada.




Fuente: http://actualidad.rt.com/videoclub/view/137440-video-menor-edad-mata-balazo-profesor-tiro

sábado, 16 de agosto de 2014

“Lo siento Estados Unidos, pero el nuevo orden mundial está muerto”, experto

El nuevo orden mundial liberal establecido después del colapso de la URSS vive sus últimos momentos y ya es hora de que Estados Unidos se despida de la dominación del mundo, sobre todo porque el mismo EE.UU. socavó esta idea, según algunos expertos.




Eric Posner, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago y experto en derecho internacional y normas sociales,  dijo que no es Putin quien “tira el mundo al pasado”, sino Obama quien continúa hablando y actuando como si fuera el año 1991, critica.
La Administración estadounidense trata de poner buena cara al mal tiempo, acusando a Rusia de que “se comporta como si estuviéramos en el siglo XIX” (así lo dijo en marzo el secretario de Estado de EU., John Kerry), pero en realidad, escribe Posner, no es el presidente Putin quien “lleva el mundo al pasado”, sino que es Obama quien continúa hablando y actuando como si ahora fuera el año 1991.
Según el abogado, en la década de los 90 se hubiera podido hablar de un mundo unipolar, ya que el único contrapeso a la dominación estadounidense -la Unión Soviética- dejó de existir y EE.UU. era suficientemente fuerte para imponer sus condiciones a otros países.
En septiembre de 1990, George W. Bush anunció que en el mundo se establecía un “nuevo orden mundial” que se basaba en cuatro pilares: los tribunales internacionales, los derechos humanos universales, la justicia penal internacional y el comercio e inversión libres. Así -subraya Posner- el nuevo orden mundial liberal anunció el estado de derecho internacional. Pero por diversas razones, entre ellas por culpa de los mismos Estados Unidos, con el paso del tiempo este sistema demostró que es insostenible, dice el profesor.
“El orden liberal nacido después de la caída de la URSS se celebró en la falsa idea de que todas las naciones son iguales y siguen las mismas reglas, ya que reflejan los valores humanos universales. En realidad, estas reglas son las reglas de Occidente, y fue Estados Unidos quien jugó el papel de presidente del Tribunal Supremo, que en algún momento no tuvo rivales por su fuerza. Pero ahora esta ilusión se ha desenmascarado y el mundo realmente se parece más a la forma en que se veía en el siglo XIX”, indica Posner.
El nuevo orden multipolar ya se ha formado, pero EU todavía no lo ha entendido bien
De acuerdo con el abogado, si en el siglo XIX el Imperio Ruso, el Reino Unido, Francia, Italia, Japón y EU fueron “grandes potencias”, en la actualidad esta lista incluye a EU, China, Rusia y la Unión Europea. Posner cree que para evitar una posible guerra entre las grandes potencias, estas deben reconocerse unas a otras y actuar con el principio de igualdad.
Posner concluye diciendo que Estados Unidos no se debe extrañar de que solo los pobres países africanos teman a los tribunales internacionales, y que Rusia o China tengan una política independiente sin someterse a la imposición de EU Según el profesor, el nuevo orden multipolar ya se ha formado, pero las autoridades estadounidenses todavía no lo han entendido bien.






viernes, 8 de agosto de 2014

Los 8 males del profesor universitario: “es uno de los trabajos más tóxicos que existen”

Los 8 males del profesor universitario: “es uno de los trabajos más tóxicos que existen”


Hasta hace relativamente poco, la de profesor universitario era una ocupación privilegiada. No sólo gozaba de una buena reputación entre todos los estamentos de la sociedad, sino que esta se correspondía con una gran influencia social y una remuneración acorde con el puesto. John Edward Masefield, poeta inglés, escribió que “hay pocas cosas terrenas más hermosas que la universidad: un lugar donde los que odian la ignorancia pueden luchar por el conocimiento, y donde quienes perciben la verdad pueden luchar para que otros la vean”.


No obstante, y de manera paralela al crecimiento de la población universitaria durante la segunda mitad del siglo XX, el profesor universitario parece estar sometido a más estresantes que nunca. No sólo ha perdido su categoría social, sino que también ha visto cómo su sueldo ha disminuido de manera inversamente proporcional al del estrés que ha de afrontar. Todo ello formando parte de una institución cuyas estructuras apenas han evolucionado en siglos.
“El trabajo del profesor universitario es uno de los más tóxicos”, recuerda con contundencia el psicólogo y profesor de Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá Iñaki Piñuel. “Se valora poco porque se cree que el trabajo del sector educativo es de guante blanco, pero contrariamente a ello, el entorno del profesor universitario produce niveles de estrés superior a otros y quiebra la capacidad laboral de muchos profesores a una edad más temprana”.
Se desprecia el valor del conocimiento por la eficiencia
Hace ya ocho años que un estudio de la Universidad de Murcia puso de manifiesto que el 83,6% del profesorado sufría de estrés crónico, y aunque su autor, el profesor ya retirado de Psicopatología de la Universidad de Murcia José Buendía reconoce que “los datos son perecederos”, la situación parece haber empeorado tras la implantación del Plan Bolonia. Es una situación que se repite en otros países vecinos, como el Reino Unido, donde recientemente una investigación publicada por el UCU (Universitary and College Union) ponía de manifiesto que las enfermedades mentales habían aumentado sensiblemente entre la población académica.
El estudio sintetizaba algunos de los principales escollos para la felicidad del profesor, entre los que se encuentran el constante escrutinio externo, la imposibilidad de conciliar la vida personal con la laboral y la necesidad de proporcionar constantemente resultados positivos. Como recuerda la profesora titular de sociología de la Universidad de La Coruña Rosa Caramés, “se desprecia el valor del conocimiento por la eficiencia”. Estos son los principales “jinetes del Apocalipsis” a los que tiene que enfrentarse el profesor contemporáneo.
1. Es una institución del siglo XXI que sigue funcionando de manera medieval
Quizá la comparación más reveladora para definir la universidad sea la que utiliza Piñuel: las universidades siguen reflejando con gran fidelidad las características de la sociedad feudal en la que nacieron. “El feudalismo genera sus cabecillas y sus súbditos, que están obligados a respetar ciertos códigos ajenos al siglo XXI, como cuando te dicen ‘no te presentes a esta plaza porque ya está adjudicada’ o ‘tú no puedes publicar en esta revista hasta que yo lo haga”, explica el autor de La dimisión interior (Ed. Pirámide).
Se ha conseguido consumir el tiempo dedicado a la preparación de las clases y dedicar más tiempo a labores puramente administrativas
Como dejó escrito el administrador de la Universidad de Harvard Henry Rosovsky en The University: an Owner’s Manual, “las universidades aman los rangos jerárquicos tanto o más que el ejército”. El psicólogo añade que, a diferencia de la educación primaria o secundaria, la universidad está formada por alumnos ya adultos, “que son gente más exigente”, y el profesor está obligado a actualizarse continuamente. Ello da lugar a factores de riesgo psicosocial como  “la rivalidad, la competitividad, las camarillas de poder o las guerras intestinas”, frecuentes en el ámbito universitario y que minan poco a poco la resistencia del profesor.
2. El día que el profesor pasó a ser un burócrata
El Plan Bolonia ha traído consigo, entre muchas otras cosas, una burocratización de la enseñanza que ha provocado que los profesores pasen más tiempo rellenando formularios, pruebas y revisiones que dedicados a la preparación de sus clases y a sus proyectos de investigación. “Bolonia se ha implantado de manera desastrosa”, sintetiza Rosa Caramés. “Sólo se ha conseguido consumir el tiempo dedicado a la preparación de las clases y dedicar más tiempo a labores puramente administrativas”.
Piñuel se muestra de acuerdo: “Son un montón de horas de trabajo que sobrecargan a un profesor que ya está suficientemente sobrecargado de por sí. Para conseguir nada estamos incrementando una carga que no tiene mucho valor añadido. No por rellenar más papeles es mejor, al contrario, el tiempo disponible para preparar clases e investigar se emplea en reuniones y consignar papeles”. También disminuyen las horas de descanso y esparcimiento, vitales para el bienestar de cualquier trabajador.
El Plan Bolonia ha añadido nuevas cargas a los cuerpos docentes universitarios. (Efe)El Plan Bolonia ha añadido nuevas cargas a los cuerpos docentes universitarios. (Efe)
Esta “maquinaria”, como la define el psicólogo, conlleva otro problema: el aumento de las pruebas sobre el control del profesorado. Algo que en principio tendría como objetivo garantizar la calidad de la enseñanza, se añade a las montañas de burocracia ya existentes y someten al profesor a un continuo escrutinio. “Es la paradoja tras la ilusión del control”, explica Piñuel. “Es un efecto de la centralización de las políticas de la UE que necesita sistemas de control. La idea de consignar papeles, documentos o comisiones da la sensación de que las cosas se están gestionando mejor. Es pura entelequia”.
Pablo, profesor durante quince años tanto en España como en Inglaterra, cree que ello ha provocado, no obstante, que haya un mayor control sobre el acceso a los puestos docentes. “Antes, cualquier catedrático o profesor con influencia podía enchufar a quien le diese la gana (te sorprendería saber en cuántos departamentos de la universidad pública hay padres e hijos o maridos y mujeres)”, explica. “Ahora, al menos, el enchufado ha de pasar un filtro, aunque sea un filtro de mínimos, no del todo exigente, discutible, etc.”
3. Acoso por parte de los alumnos… y por parte de los compañeros
Aunque el acoso por parte de los estudiantes no es tan frecuente como en la educación secundaria, los profesores también manifiestan ser víctimas de amenazas por parte de sus alumnos. El desprestigio reciente de la educación no ha ayudado precisamente: “En los últimos años ha entrado una corriente que desprestigia la labor del docente. En ocasiones parece haber un afán reduccionista, un tanto persecutorio, de la labor de las personas que se dedican a la docencia”, explica Rosa Caramés, que sugiere que muchas veces el profesor es acusado de una serie de cosas –“que no corrige bien, que tiene manía a los alumnos, que no sabe dar clase”– que tan sólo son ciertas en un número limitado de casos, pero que suele hacerse extensible a todo el cuerpo docente.
La creciente competencia provoca que las zancadillas sean frecuentes
A este hay que añadirle el mobbing ocasionado por los propios compañeros: según el estudio anteriormente citado, realizado en la Universidad de Murcia en el año 2004, hasta el 44% del personal manifestaba sufrir acoso laboral. Algo que, como señaló en aquella ocasión el profesor José Buendía, “tiene como objetivo que se abandone el centro, puesto que al ser funcionarios, no se les puede despedir”. Piñuel añade que la creciente competencia provoca que las zancadillas sean frecuentes: “Quien no acata las reglas, se convierte en un chivo expiatorio y es perseguido”.  
4. Hay que luchar mucho para ascender
El del acceso a la docencia universitaria es un camino lleno de palos y piedras y, sobre todo, sacrificios obligados. Pasan años hasta que se pueda impartir clase, mucho más hasta que alguien se convierte en profesor titular y ya no digamos convertirse en catedrático. Abundan las horas extras, las asignaturas impartidas a cambio de nada o el “tráfico” de artículos que permite a algunos profesores seguir un año más aferrados a su puesto gracias a trabajos realizados por sus estudiantes.
Aún hoy se ven rencillas entre profesores que se enfrentaron unos a otros por plazas
“El motivo de conflicto más grande que puede haber en un departamento es casi siempre las plazas”, explica Pablo, que matiza que al no haber plazas nuevas durante los últimos años, los conflictos han desaparecido. “En el pasado, cuando no existía el método de las acreditaciones, las plazas las decidía el catedrático de turno, y siempre terminaba favoreciendo a sus preferidos, mientras que los otros se jodían y tenían que esperar años hasta conseguir sacar su plaza. Aún hoy se ven rencillas entre profesores que vivieron ese sistema y que se enfrentaron unos a otros por plazas”.
Algo que, no obstante, no siempre es percibido de forma necesariamente negativa, especialmente como una solución al piloto automático que provocala falta de ilusión entre los docentes de mayor edadLuna Paredes goza de una beca FPU (Formación del Profesorado Universitario) e imparte clases de «Análisis y comentario de textos literarios» en la Universidad de Alcalá. “El hecho de que un becario imparta una asignatura completa me parecía a priori una irresponsabilidad”, explica. “Sin embargo, un becario también va a afrontar las clases con un entusiasmo que algunos profesores (no todos, no siempre) han perdido”.
Preparar bien una hora de clase puede llevarte entre ocho y diez horas
El esfuerzo exigido a los primerizos, frente al de los funcionarios, “sólo puede traer cosas buenas”, señala, aunque “implica que las horas de preparación de una sola clase sean ingentes”. Como recuerda Pablo, que imparte ocho horas de clase a la semana, “preparar bien una hora de clase que impartes por primera vez puede llevarte entre ocho y diez horas”. “El becario debe hacerlo bien porque, en primer lugar, está inseguro y se esfuerza ante los alumnos y en segundo lugar, porque no quiere cagarla ante el director de tesis ni el departamento”, concluye Paredes.
5. Se cobra menos de lo que se piensa
El de los sueldos de los profesores universitarios es un tema complicado, en cuanto que estos varían sensiblemente dependiendo del centro, de la categoría del docente o de los diferentes incentivos autonómicos. Las categorías inferiores son las principales perjudicadas de un sistema que se complementa con los célebres quinquenios y sexenios –períodos dedicados a la investigación–, pero a los que no todo el mundo tiene acceso. El salario base puede llegar a encontrarse en unos 1.100 euros. Rosa Caramés recuerda que, aunque ella no pertenezca a dicho grupo, los más jóvenes sufren una mayor precariedad, “con contratos de muy pocas horas por las que se paga muy poco, a pesar de que el tiempo de preparación de las clases sigue siendo el mismo. La docencia se concentra en poco tiempo para ahorrar presupuesto”.
Los alumnos también sufren las consecuencias de la desmotivación de los profesores. (Corbis)Los alumnos también sufren las consecuencias de la desmotivación de los profesores. (Corbis)
6. Sistema educativo “marketinizado”: el estudiante siempre tiene la razón
Existe cierto consenso entre los profesores en señalar que el alumno ha pasado de ser un estudiante a convertirse en un cliente, algo en consonancia con la tendencia privatizadora del sistema universitario. Ello obliga a que el docente redefina sus tareas y se vea obligado a reinterpretar su labor, lo que en opinión de Rosa Caramés, da lugar a una relación “un tanto viciada”. “Todas las cosas materiales e inmateriales tienen un precio y un valor, que no tienen por qué coincidir”, explica la socióloga. “No se entiende que los conocimientos y su proceso de adquisición es un proceso mutuo. Como todo se ha mercantilizado, lo único que parece sustentar la relación entre profesor y alumno es el precio de la matrícula”.
Uno de los factores novedosos es que el profesor se tiene que poner al servicio del alumno, algo que antes no se entendía así
Como señalaba el filósofo José Luis Pardo en 2008, “todo comenzó con la sustitución de las “asignaturas” por “créditos”. Piñuel lo interpreta como una liberación del estudiante de las cadenas que el sistema feudal le había impuesto. “Uno de los factores novedosos es que el profesor se tiene que poner al servicio del alumno, algo que antes no se entendía así, sino que se ponía énfasis en el profesorado. El alumno ha evolucionado a ser alguien que tiene derechos, que puede exigir, que puede pensar y reclamar”. Algo a priori positivo pero de lo que, sin embargo, el profesor no parece haberse beneficiado: “Precisamente, el burnout en el profesor genera situaciones de maltrato hacia los alumnos impropia de este tiempo, como arrogancia, prepotencia…”
7. La investigación, ¿sirve para algo?
A finales del año pasado, la comunidad científica se vio sacudida después de que el Premio Nobel Randy Schekman denunciase que el factor de impacto de las revistas –es decir, la puntuación recibida por cada publicación sobre el número de veces que sus artículos son citados– vicia la investigación, y crea burbujas en torno a determinados temas. Algo semejante ocurre con el funcionamiento de los diferentes departamentos de investigación, que se centran exclusivamente en aquellos temas que les pueden dar una mayor visibilidad, despreciando aquello que no está de moda.
Una parte importante de los ingresos de los departamentos dependen de la productividad de los miembros
La máquina de la producción científica no puede pararse. Como recuerda Pablo, en países como Inglaterra, “una parte importante de los ingresos de los departamentos se los juegan con la productividad de los miembros. Es decir, si un profesor se pasa tres años sin publicar un artículo de prestigio o sin conseguir un proyecto de investigación, baja los promedios del departamento y este pierde dinero”. No obstante, se trata de una situación que afecta más en el extranjero que en nuestro país. “Un profesor titular (y conozco no a uno o a dos, sino a muchos) puede tirarse, no tres años, sino toda una vida sin dar un palo al agua, excepto prepararse sus horas de clase semanales, corregir exámenes y punto”, explica el profesor.
8. Sentimiento de inutilidad
En una reciente investigación llamada It’s a Bittersweet Symphony, This Life: Fragile Academic Selves, el profesor de gestión de las organizaciones de la Universidad de Lancaster David Knights, tras analizar los problemas de identidad entre el cuerpo lectivo inglés, llegó a la conclusión de que la mayor parte de sentimientos de los profesores hacia sus centros estaban marcados por la ambivalencia. Por una parte, porque su idea del mundo académico estaba marcada por la pasión, por el entusiasmo y por unas elevadas expectativas. Pero, al mismo tiempo, estas se encontraban matizadas por una agria sensación de que muchas de sus aspiraciones parecían “irrealizables, si no irreales”.
Así como periódicamente hacemos una revisión de nuestro vehículos, deberíamos hacer la ITV psicológica de los profesores
“Los que tenemos más vocaciones de hacer cosas nos vamos desgastando”, afirma Pablo. “Muchos de estos profesores que sólo hacen docencia en realidad no tienen interés en nada y por eso no investigan, lo único que les apetece es leerse el periódico, hablar por teléfono y tomar cafés”. Es la última etapa de un proceso que erosiona poco a poco las ilusiones privilegias y que, como recuerda Piñuel, aparece mucho antes que en otras profesiones. “Si bien la respuesta a nivel institucional a sus esfuerzos no alcanzaba el reconocimiento jerárquico, social o por parte de los compañeros, la dulzura de una carrera potencialmente estimada y una identidad reconocida de manera pública disparó sus esfuerzos”, concluía el estudio sobre esos frustrados, pero ilusionados, profesores.
“Así como periódicamente hacemos una revisión de nuestro vehículo, deberíamos hacer la ITV psicológica de los profesores”, concluye Piñuel. “Tenemos entre nuestras manos el mejor capital simbólico del país”. No se trata únicamente de preservar la calidad de vida de los docentes, sino también, de evitar que el alumnado sea la última víctima de un sistema desencantado y cada vez más oprimido.
Fuente: http://reevo.org/externo/los-8-males-del-profesor-universitario-2/

jueves, 10 de julio de 2014

Huevo alienígena gigante aterroriza niños de escuela primaria

Huevo alienígena gigante aterroriza niños de escuela primaria



El director de una escuela primaria informó a sus alumnos que había encontrado un huevo de "alien" en el patio de la escuela; los niños sufrieron ataques de pánico. 

Reino Unido.- El director de una escuela primaria en Essex tuvo que pedir disculpas luego de aterrorizar a 250 pequeños estudiantes, al afirmar que había descubierto un huevo gigante de alien. El docente incluso afirmó que había sufrido algunas quemaduras al tocar el huevote
Headteacher Jon Smith, informó a los padres de familia que había hecho un descubrimiento "increíble", no obstante, advirtió que no había peligro. 
Pero los rumores corrieron, de boca en boca los padres pasaron el rumor a los niños y estos quedaron francamente horrorizados ante la posibilidad de que un extraterrestre malvado saliera del huevo para destruirlos. Los pequeños comenzaron a tener pesadillas y a negarse a ir a la escuela. El pánico se desató. 
Cuando el pánico llegó a extremos preocupantes para los padres de familia de la escuela de la Santísima Trinidad, tuvo que emitir una disculpa pública y explicar que era realmente ese huevo gigante. 
Al final, Smith debió aceptar que todo era parte de un proyecto para promover el gusto por la investigación científica entre sus alumnos. Sin embargo fue necesario que un experto acudiera a la escuela de HalsteadEssex, este lunes para demostrar que se trataba de un huevo falso y así los niños se sintieran seguros de regresar a la escuela. 
Con información de Metro

sábado, 19 de octubre de 2013

¿Quién inspiró al maestro de la próxima Jobs?

Sugata Mitra descubrió que los pequeños pueden aprender por sí mismos y descubrir los temas que más les apasionan


CIUDAD DE MÉXICO.- Sugata Mitra, originario de la India, es un profesor de tecnología educativa en la Universidad de Newcastle en el Reino Unido y es quien inspiró a Sergio Juárez Correa -profesor de Paloma Noyola, "la próxima niña Jobs”-, a generar mayor interés por las matemáticas en sus estudiantes.
Sugata Mitra ha llevado a los niños al mundo de la web a través de accesos supervisados. Gracias a una serie de experiencias con ellos descubrió que los pequeños pueden aprender por sí mismos y descubrir los temas que más les apasionan y, de este modo, revolucionar el proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la práctica autodidacta; con la teoría de que “los niños podrían saltarse todo el ciclo escolar con el uso de ordenadores e Internet”; esto a falta de colegios en numerosas zonas de bajaos recursos, sobre todo en países subdesarrollados.
Uno de sus experimentos más célebres es el realizado en 1999, cuando Mitra colocó un ordenador de alta velocidad en un muro, lo conectó a Internet y se sentó a observar quién lo usaba.
Mitra se llevó una gran sorpresa al observar que los primeros en acercarse fueron los niños. Fue así como comenzó su proyecto Agujero en el Muro como un experimento que intentaba responder a una pregunta muy sencilla: ¿pueden los niños aprender a usar un ordenador por sí mismos?
Eso lo llevó a comprobar que los niños son capaces de aprender por sí solos, sacar mejores calificaciones en sus materias y aprender sobre nuevos temas, incluso otro idioma.
Recientemente el profesor expuso en el escenario de TED 2013 su deseo de diseñar La Escuela de la Nube, un laboratorio de aprendizaje en la India, donde los niños puedan explorar y aprender unos de otros a través de tutorías en la nube.