En el verano de 1966, dos estudiantes en Kennewick, Washington, tropezaron con un cráneo humano mientras recorrían la orilla del río Columbia. Llamaron a la policía. La policía trajo al forense del condado, Floyd Johnson. Quien desconcertado por la forma del cráneo contactó con el arqueólogo local James Chatters. Johnson y Chatters escarbaron un poco más y recuperarun un esqueleto casi completo de la arena.
Con cinco costillas rotas, varias abolladuras en la cabeza y una lanza alojada profundamente en la cadera, los restos no se asemejaban a los de un nativo americano. Estudios posteriores arrojaron que databa de hace 9,000 años y se le nombró como el hombre de Kennewick.
Ahora un libro, titulado Hombre de Kennewick: la investigación científica de un antiguo esqueleto americano, ofrece el análisis más exhaustivo hasta la fecha de aparición, la vida y los antepasados del hombre de Kennewick.
Ahora un libro, titulado Hombre de Kennewick: la investigación científica de un antiguo esqueleto americano, ofrece el análisis más exhaustivo hasta la fecha de aparición, la vida y los antepasados del hombre de Kennewick.
Su más controvertido hallazgo sugiere que sus ancestros se relacionaban con los habitantes de la Polinesia, luego de analizar la forma de su cráneo. Lo que sugiere que pudo llegar en un viaje pan-Pacífico a través de un barco que siguió el estrecho de Bering.
Se cree que los restos del Hombre de Kennewick es una pieza clave en el poblamiento de América. Incluso algunos pueblos americanos lo llaman como “El primer anciano”. Aún así no se han encontrado relación con ninguna de las poblaciones nativas americanas de hoy día.
A partir de un análisis minucioso se calcula que en vida midió poco más de 1.70 metros y pesaba 74 kilogramos con una complexión musculosa. Probablemente vivió entre los animales de caza mayor como ciervos, berrendo y el borrego cimarrón, pero pudo alimentarse en su mayor parte de pescado y mamíferos marinos.
La mano del hombre de Kennewick, y los huesos del brazo y el hombro sugieren que él era diestro y era experto en de talla de pedernal y en tirar lanzas con un atlatl. Además sobrevivió dos lesiones importantes durante su vida, incluyendo seis costillas rotas por un objeto contundente que dejó huellas de un trauma en el pecho y un encuentro de confrontación con una lanza.
Fuente: http://quo.mx/noticias/2014/08/26/ciencia-en-corto-asi-era-el-primer-americano




