(10 de octubre, 2013).- Es como una carrera, cada hora es más cansado, el cuerpo resiente la falta de comida, el frío: las incomodidades. Ygnacio López Mendoza, presidente municipal de Santa Ana Maya, Michoacán, lleva desde el viernes 4 de octubre en huelga de hambre a las afueras del Senado de la República; “nos están asfixiando” dice mientras mira el piso, siente sus 60 años de edad y concluye “ya tengo pagado mi entierro”.
Ygnacio acampa junto a una ronda de funcionarios públicos de su municipio que se turnan para acompañarlo en la petición. Todos coinciden, no hay dinero, las necesidades de la gente no se pueden satisfacer. E Ygnacio resume, como médico y político, “son como niños desnutridos. Si no les das de comer nunca se van a desarrollar; así nos hacen a los municipios”.
