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viernes, 19 de septiembre de 2014

Militares los mataron “uno por uno”, en Edomex: ‘Esquire’


Testigo reveló que fueron los soldados quienes dispararon primero y los presuntos delincuentes respondieron; que sólo uno de los jóvenes murió en el enfrentamiento y que los demás se rindieron. En las horas siguientes, los soldados interrogaron a los 21 supervivientes y luego los mataron.

Mael Vallejo, editor de la Revista Esquire, yPablo Ferri, reportero del mismo medio, narraron en Noticias MVS, primera emisión, parte de lo ocurrido en Tlatlaya, Estado de México, el pasado 30 de junio; ambos sostuvieron que militares ejecutaron a 22 presuntos delincuentes, quienes ya se habían rendido, lo que contradice la versión oficial de los hechos, que señala que los elementos del Ejército respondieron a una agresión.
El reportero refirió que en Arcelia, Guerrero -cercano a Tlataya- una mujer a quien llamanJulia, testigo de los hechos, les contó que “la versión del Ejército (sobre un enfrentamiento) era falsa”. “Los interrogan, los hieren y los mata uno por uno“, indicó, en hechos que comenzaron desde las 4 de la mañana y terminaron hasta las 7 am.
Además, señalaron que cuentan con el certificado de defunción de una de las personas que resultó abatida.
Aquí, un fragmento del texto publicado por Esquire:

Testigo revela ejecuciones en el Estado de México

Por Pablo Ferri Tórtola para Esquire México | Fecha: 18/09/14

El pasado 30 de junio elementos del ejército mexicano mataron a 22 presuntos delincuentes —21 hombres y una mujer menor de edad— en una bodega ubicada a un kilómetro de la comunidad rural de San Pedro Limón, en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, casi en el límite con Guerrero. La versión oficial, emitida ese mismo día por la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), dice que los delincuentes atacaron primero a los militares que patrullaban la zona, que hubo un enfrentamiento entre ambos bandos y que los miembros del ejército mataron a todos. Incluso el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, dijo el 1 de julio que “el ejército en legítima defensa abatió a los delincuentes”. Ahora, dos meses más tarde, Julia —su nombre no es el real—, testigo presencial del suceso entrevistada por Esquire, dice que fueron los soldados quienes dispararon primero y que los presuntos delincuentes respondieron, que sólo uno de los jóvenes murió en el enfrentamiento y que los demás se rindieron. En las horas siguientes, afirma Julia, los soldados interrogaron a los 21 supervivientes y luego los mataron:
“Ellos (los soldados) decían que se rindieran y los muchachos decían que les perdonaran la vida. Entonces (los soldados) dijeron ‘¿no que muy machitos, hijos de su puta madre? ¿No que muy machitos?’. Así les decían los militares cuando ellos salieron (de la bodega). Todos salieron. Se rindieron, definitivamente se rindieron. (…) Entonces les preguntaban cómo se llamaban y los herían, no los mataban. Yo decía que no lo hicieran, que no lo hicieran, y ellos decían que ‘esos perros no merecen vivir’. (…) Luego los paraban así en hilera y los mataban. (…) Estaba un lamento muy grande en la bodega, se escuchaban los quejidos”.
En su comunicado del 30 de junio, la Sedena informó que en el suceso se decomisaron 38 armas —25 largas y 13 cortas, además de una granada de fragmentación— y se liberaron a tres mujeres secuestradas. Una de ellas, aunque sus nombres no han sido dados a conocer por las autoridades, era Julia. No obstante, ella afirma que no estaba secuestrada. Sólo un soldado resultó herido, dijo la Sedena.
El enfrentamiento previo dejó al menos dos heridos, dice Julia, quien pidió mantener su nombre en secreto por temor a represalias. Eran una muchacha y un muchacho. El comunicado de la Sedena no informa sobre ningún presunto delincuente herido en la refriega, sólo que todos murieron en el intercambio de disparos. La joven era Erika Gómez González, de 15 años, quien recibió un balazo en la pierna y quedó tirada en el suelo, de acuerdo con Julia. La testigo afirma que minutos más tarde los soldados la remataron: “La mataron ahí mismo y también al muchacho que estaba al lado de ella. A él lo pararon de este lado y lo mataron, después se pusieron los guantes y lo volvieron a acomodar como estaba. Se pusieron guantes para agarrarlo. Lo pararon y lo mataron. Con ella hicieron lo mismo. A ella no la pararon porque no podía caminar”.
Cuando le hirieron en la pierna, continúa Julia, Erika cayó boca abajo. La testigo dice que trató de ayudarla pero los militares se lo impidieron. En vez de eso la voltearon y le dispararon en el pecho, según Julia; luego se pusieron unos guantes y la dejaron boca abajo, como estaba antes de rematarla.
El certificado de defunción de Erika, al que Esquire tuvo acceso y del que posee una fotografía, indica que el motivo de la muerte fue “un impacto de bala en la cavidad torácica”. Uno de los médicos que vio el cadáver entre que llegó al Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Toluca, el lunes 30 de junio, y fue enterrada en su pueblo el viernes siguiente, dijo a Esquire que la bala perforó el corazón y un pulmón de Erika y que fue “un tiro de gracia”. El médico pidió que su nombre no aparezca publicado por temor a represalias. Esquire también tiene en su poder fotografías del cadáver de la menor de edad donde se ve que tiene al menos dos agujeros ocasionados por disparo de arma de fuego en el tórax.
El director de la organización de derechos humanos Human Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, pidió hace tres semanas que se esclarecieran los hechos ocurridos en Tlatlaya y se considerasen “adecuadamente las evidencias que señalan que militares habrían actuado de manera irregular”. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos pidieron transparencia en las investigaciones.
El 8 de julio un reportaje de la agencia informativa estadounidense The Associated Press planteó dudas sobre que todos los presuntos delincuentes hubiesen muerto durante el enfrentamiento con el ejército y señaló que la fachada de la bodega solo presentaba agujeros de entrada de seis disparos. “Tampoco había señales de un tiroteo continúo dentro del edificio, (se veían) pocas marcas de bala y ningún casquillo”, decía la nota. Igualmente indicaba que en las paredes, por dentro, había cinco marcas que seguían el mismo patrón: uno o dos agujeros de bala cercanos rodeados por una salpicadura de sangre, “aparentando que algunos de los muertos estaban de pie contra la pared y recibieron uno o dos disparos a la altura del pecho”.
El 15 de julio la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) emitió un comunicado en el que afirmaba lo siguiente: “No existieron disparos a corta distancia; el intercambio de disparos fue proporcional; de acuerdo a la trayectoria de los proyectiles y la posición en que fueron hallados los cuerpos, [no existe] indicio alguno sobre una posible ejecución”. La PGJEM reveló además que había practicado una prueba de balística según la cual los 22 fallecidos habían efectuado disparos. Consultado por Esquire sobre la versión de la testigo, el departamento de prensa de la PGJEM informó que la Procuraduría General de la República (PGR) se hizo cargo de la investigación “a los pocos días del suceso” y que por ello no pueden realizar declaraciones al respecto.
El departamento de prensa de la PGR dijo a Esquire que esta es una investigación que está abierta y en la que se continúa obteniendo información, sin que hasta el momento se haya encontrado evidencia de lo que se señala. La Sedena no ha contestado a las múltiples llamadas telefónicas y correos electrónicos por parte de Esquire.
***
Erika Gómez González, la menor de edad que murió en la bodega, era vecina de Arcelia, un municipio de la Tierra Caliente de Guerrero con 32,181 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Vivía con su mamá en casa de su abuela materna y cursaba tercero de secundaria en la Escuela Técnica Industrial número 134. Arcelia y Tlatlaya son municipios vecinos. Una carretera bacheada cruza de Guerrero al Estado de México y pasa a pocos metros de la bodega donde tuvo lugar el suceso, a un kilómetro de la comunidad de San Pedro Limón. Es una zona aislada. Del Distrito Federal a Arcelia son seis horas de autobús. La ciudad más cercana, Iguala, también en Guerrero, apenas cuenta con 120,000 habitantes (…)

martes, 26 de agosto de 2014

Cruento II Informe de Gobierno: 36 mil 718 ejecuciones en México


Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Michoacán y Jalisco son los cinco estados con más homicidios intencionales, indica 'Zeta'.

*Texto íntegro del Semanario ZETA
No puede Enrique Peña Nieto bajar la incidencia delictiva relacionada con homicidios tal como lo pregonó en campaña presidencial en 2012 y en sus primeros meses de gobierno, luego de 20 meses de administración y a propósito de su II Informe de Gobierno.
El Ejecutivo Federal inició su administración el 1 de diciembre de 2012 con la promesa de que “en un año” se empezarían a ver resultados de la supuesta estrategia contra el crimen organizado, la violencia e inseguridad y que por lo tanto habría una hipotética “disminución” en los delitos que más aquejan a los mexicanos como es el caso de los homicidios tanto dolosos como culposos.
Ante la ausencia de datos duros que respalden los dichos de Enrique Peña Nieto, su gobierno prefiere encabezar una cruzada mediática repitiendo la misma perorata aferrándose a la premisa “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad” (del alemán Joseph Goebbels basado en ruso Vladimir Lenin) que tanto les gusta a los propaganderos de los gobiernos totalitarios.
Tanto Enrique Peña Nieto como Miguel Ángel Osorio Chong, el Secretario de Gobernación, han comprado esa idea para repetirla hasta el cansancio en cuanto foro se presenten para borrar por decreto a los muertos que aparecen todos los días en las zonas urbanas y suburbanas del cementerio mexicano, desde colgados hasta decapitados, desenterrados de narcofosas o encajuelados, incinerados y desmembrados, despellejados o hasta con el tiro de gracia.
Cuando el Ejecutivo Federal acudió al Foro de Davos en enero de 2013 declaró que “ha habido una disminución real en el número de homicidios que se cometen en nuestro país, una disminución de prácticamente el 30 por ciento de homicidios vinculados al crimen organizado, lo cual nos resulta alentador”.
Y luego, de plano Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, declaró el 29 de julio de 2014: “La violencia se ha reducido a su mínima expresión”.
Ésos han sido los relatos que los peñistas repiten en los días previos al II sangriento Informe de Gobierno.
EPN supera a Calderón
La administración de Enrique Peña Nieto es ya más cruenta que la gestión de su antecesor Felipe Calderón Hinojosa. Las estadísticas oficiales así lo confirman.
Para empezar, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), durante los primeros 20 meses de gobierno peñista, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014 fueron registradas 57 mil 899 averiguaciones previas por homicidios doloso y culposo, mientras que en los primeros 20 meses de administración calderonista (del 1 de diciembre de 2006 al 31 de julio de 2008) la suma fue de 43 mil 694; es decir, el gobierno priísta supera al panista con 14 mil 205 homicidios tanto culposos como dolosos.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo, durante los primeros 20 meses de gobierno peñista, en el rubro de homicidios dolosos se registraron 29 mil 417 averiguaciones previas; aunque en los primeros 20 meses de administración de Calderón se registraron 18 mil 451 en el mismo rubro del total de asesinatos intencionales.
Durante los últimos 20 meses del calderonato, el SNSP reportó oficialmente 37 mil 421 “averiguaciones previas” por homicidio doloso.
Tal como lo ha venido haciendo documentando en los últimos años, Semanario ZETA investigó la cantidad de homicidios dolosos en los primeros 20 meses de gobierno de Enrique Peña Nieto.
Recurriendo como metodología a la contraposición de la información recabada en las diversas fiscalías y procuradurías, registros hemerográficos o de asociaciones civiles, servicios periciales e institutos forenses locales, Semanario ZETA documentó que del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014 sucedieron en el país 36 mil 718 homicidios dolosos, cifra que a las “Ejecuciones”, “Enfrentamientos”, “Homicidios-Agresiones”, los homicidios dolosos producto del narcomenudeo y hasta los supuestos “crímenes pasionales” con arma de fuego de alto calibre o con el tiro de gracia; los datos duros evidentemente son superiores a las 29 mil 417 averiguaciones previas por el mismo concepto que reporta el SNSP en el mismo período.
INEGI ya no reporta total de asesinatos
Durante el sexenio de Felipe Calderón, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), registró puntualmente los homicidios dolosos en el país; no obstante, en la administración de Enrique Peña Nieto el Instituto reporta menos homicidios dolosos que las propias procuradurías y fiscalías de los estados.
Por ejemplo, el 23 de julio de 2014, en su boletín de prensa número 301/14, el INEGI reportó solo 22 mil 732 homicidios dolosos. El Instituto aclaró que se trata de “cifras preliminares con corte al 10 de julio del 2014, debido a que aún no concluyen los procesos de generación de la estadística”; pero el gobierno de Enrique Peña Nieto ya toma la estadística como definitiva para pregonar la supuesta disminución del 30 por ciento en asesinatos.
Recurriendo principalmente como fuente a diversas procuradurías y fiscales, instituciones forenses y ministerios públicos, Semanario ZETA documentó que en realidad en 2013 sucedieron en el país 23 mil 850 homicidios dolosos; es decir, el INEGI no informó de por lo menos mil 118 homicidios dolosos sucedidos en ese año.
Semanario ZETA investigó en cada una de las entidades federativas para detectar en cuáles las procuradurías y fiscalías registraban el total de homicidios dolosos, a diferencia de las estadísticas menores que reporta el INEGI; el resultado fue sorprendente: En el estado de Jalisco en 2013 sucedieron mil 584 homicidios dolosos y no mil 485 como reportó el INEGI el 23 de julio; en pocas palabras, el INEGI no consideró por lo menos 99 homicidios dolosos de ese año.
En Baja California, Semanario ZETA documentó con información del Consejo de Seguridad que en 2013 ocurrieron 865 asesinatos dolosos; mientras que el INEGI solo reportó 770; es decir, el Instituto no informó de por lo menos 95 homicidios dolosos en ese año. Incluso, el SNSP informó de 775 “averiguaciones previas” por homicidio doloso, es decir, más averiguaciones previas que asesinatos intencionales incluso cuando se sabe que una expediente puede tener hasta dos o más víctimas.
Otro ejemplo claro es Michoacán: Información derivada del gobierno estatal y registros hemerográficos reveló que en 2013 en ese estado acaecieron mil 415 muertes por homicidio doloso; pero el INEGI solo informó que sucedieron 916.
En el caso de Sinaloa, autoridades estatales reportaron mil 292 homicidios dolosos sucedidos en 2013 en esa entidad, en tanto que el INEGI solo informó de mil 200.
Y así, sistemáticamente, en el sexenio de Enrique Peña, el INEGI ya reporta menos homicidios dolosos que las procuradurías, fiscalías, ministerios públicos e instituciones forenses.
El sexenio de los accidentes
Mientras el gobierno de Enrique Peña Nieto continúa su campaña de “disminución en la incidencia delictiva”, “homicidios a la baja”, o como dice Osorio Chong que “la violencia se ha reducido a su mínima expresión”, y en tanto el INEGI ya no reporta el total de homicidios dolosos, a la par aumentan los “accidentes”.
Por ejemplo, en los primeros 20 meses de gobierno calderonista sucedieron 25 mil 243 averiguaciones previas por homicidio culposo, es decir accidentes; mientras que en los primeros 20 meses del gobierno peñista la suma ascendió a 28 mil 482; es decir Peña Nieto supera a Calderón Hinojosa con 3 mil 239 “accidentes”.
Incluso, en los últimos 20 meses de gobierno panista el SNSP informó sobre 26 mil 333 averiguaciones previas por homicidio culposo y, como ya se anotó, en los primeros 20 meses de administración priísta la cifra ascendió a 28 mil 482; es decir, en el periodo de 20 meses antes y 20 después del cambio de color en el gobierno federal, los accidentes aumentaron en 2 mil 149.
Los más violentos
Luego de una investigación minuciosa en cada una de las entidades federativas, ZETA documentó 36 mil 718 homicidios dolosos, en los primeros 20 meses de gobierno peñista, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014.
El Estado de México, que gobierna el priísta Eruviel Ávila, es líder en cadáveres: Este Semanario documentó que la entidad gobernada por Enrique Peña Nieto entre 2005 y 2011registró 4 mil 876 homicidios dolosos en los primeros 20 meses de gobierno tricolor.
El segundo estado más violento es Guerrero, con 3 mil 301 homicidios dolosos; le sigue en tercer sitio el estado de Chihuahua con 3 mil 062 homicidios dolosos; después Michoacán con 2 mil 403 y en quinto escaño se ubica Jalisco con 2 mil 385.
Hay que considerar que la zona que incluye el Estado de México, Guerrero, Michoacán y Jalisco concentra 12 mil 965 homicidios dolosos, cantidad que representa el 35 por ciento del total de 36 mil 718.
Información recabada por este Semanario de las procuradurías y fiscalías estatales revela que Acapulco es la ciudad más violenta con mil 371 homicidios dolosos sucedidos en los primeros 20 meses de gobierno peñista; mientras que el segundo lugar es para el Distrito Federal con mil 267 en el mismo período.
El municipio de Tijuana, o la “ciudad modelo” tanto Calderón como de Peña, continúa en el tercer sitio con 897 homicidios dolosos cometidos en los primeros 20 meses de gobierno peñista; mientras que Ciudad Juárez se ubica como la cuarta ciudad más violenta con 779 homicidios dolosos en el mismo período y Ecatepec, Estado de México, los homicidios dolosos ascendieron a 769 en el mismo lapso.
Homicidios dolosos durante el gobierno de Enrique Peña Nieto
(Del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014)
NÚM.
ESTADO
TOTAL
1
Estado de México
4,876
2
Guerrero
3,301
3
Chihuahua
3,062
4
Michoacán
2,403
5
Jalisco
2,385
6
Sinaloa
2,050
7
Distrito Federal
1,649
8
Tamaulipas
1,636
9
Baja California
1,406
10
Nuevo León
1,333
11
Coahuila
1,199
12
Oaxaca
1,197
13
Veracruz
1,180
14
Guanajuato
1,180
15
Sonora
1,052
16
Morelos
1,002
17
Chiapas
866
18
Durango
782
19
Puebla
775
20
Zacatecas
556
21
San Luis Potosí
511
22
Tabasco
357
23
Quintana Roo
348
24
Nayarit
329
25
Colima
308
26
Hidalgo
305
27
Querétaro
175
28
Tlaxcala
145
29
Campeche
116
30
Baja California Sur
85
31
Yucatán
75
32
Aguascalientes
74
TOTAL
36,718

Ciudades y municipios más violentos en el sexenio de EPN
(Homicidios Dolosos del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014)
LUGAR
CIUDAD
CANTIDAD
1
Acapulco, Guerrero
1,371
2
Distrito Federal
1,267
3
Tijuana, Baja California
897
4
Ciudad Juárez, Chihuahua
779
5
Ecatepec, Estado de México
769
6
Culiacán, Sinaloa
751
7
Chihuahua, Chihuahua
549
8
Torreón, Coahuila
511
9
Monterrey, Nuevo León
458
10
Guadalajara, Jalisco
416
FUENTE: Procuradurías y fiscalías estatales