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viernes, 12 de septiembre de 2014

"ME DICEN: 'EL MÁS LOCO'", LA HISTORIA DE UN HOMBRE MUERTO

Por si no es suficiente la violencia, la extorsión, el secuestro, el miedo y la hibridación cultural de un pueblo de por sí híbrido, el narco vuelve a sorprendernos, pero ahora lo hace con libros.Me dicen: “el más loco”, de Nazario Moreno González, alias El Chayo, es un libro publicado post mortem que circula en ciudades y pueblos de la Costa Grande de Guerrero y Michoacán, sin que nadie, ni el Ejército, pueda detener su distribución. Además, se sabe que Moreno es autor de otras dos publicaciones que son lecturas obligadas para los miembros de La Familia, uno de ellos titulado Pensamientos y el otro, una especie de manual para sus correligionarios. Ninguno de esos dos tiene la popularidad de Me dicen: “el más loco”.
En la breve historia humana, son pocos los libros que se han prohibido. Controversiales ha habido por racimos, pero llegar al extremo de recogerlos, son casos poco frecuentes. La metamorfosis, de Franz Kafka, fue prohibida en los regímenes nazi y soviético. Mientras que La naranja mecánica, de Antony Burgess, tiene un largo historial como libro vedado en Estados Unidos. La queja recurrente era el lenguaje inapropiado. A su vez, Lolita, de Nabokov, fue prohibida en Francia e Inglaterra, por considerarla pornográfica.
En México han existido libros censurados en algunos círculos, ya sea por su contenido insurrecto o por afectar intereses. En Guerrero el escenario es variado: el libro hasta ahora inédito Los papeles de la sedición y la verdadera historia político militar del Partido de los Pobres, de Francisco Fierro Loza, permanece sin ver la luz, pues Fierro Loza fue lugarteniente de Lucio Cabañas y todo lo que huela a guerrilla tiende a ser vetado. En 2006 y en otras circunstancias, la novela Fisuras en el continente literario, de Federico Vite, fue censurada por escritores cercanos a Octavio Paz que se sintieron ofendidos el tratamiento que Vite le dio al nobel.
Sin embargo, ni en Guerrero ni en México, un libro había sido decomisado por el Ejército o corporaciones policiacas, como ocurre con Me dicen: “el más loco”. Cualquier ciudadano que sea visto con este libro será detenido, interrogado y la publicación les será confiscada. Algunos, incluso, han sido arrestados, como ocurrió con dos menores de edad el pasado 5 de junio, cuando fueron sorprendidos por marinos mientras repartían ejemplares en Zihuatanejo. El argumento de las fuerzas castrenses es que el texto “posee contenido subversivo”.
Mientras son peras o manzanas, nadie puede negar la efectiva distribución de este material: en lugares masivos como parques o estaciones de transporte público, suelen dejar ejemplares para que la gente lo tome; en ciudades y pueblos de la Costa Grande el libro es repartido a diestra y siniestra. Me dicen: “el más loco” es tema de conversación entre la gente, quizá por lo prohibido y también, porque el narco es un asunto frecuente y además, preocupante.

¿De qué trata Me dicen: “el más loco”?
Este libro es, según sus primeras páginas, “el diario de un idealista”. Nazario Moreno lo escribió durante algunos años de su vida que permaneció oculto en la sierra michoacana. Si bien no tiene el formato de diario, sino de anecdotario, Moreno da cuenta de lo que fue su niñez, su adolescencia, juventud, la etapa adulta. Su muerte, ocurrida el 9 de diciembre de 2010, es contada por sus colaboradores en un epílogo que incluye las versiones de varias personas que lo conocieron. No obstante, las paradojas se dejan ver desde las primeras páginas, cuando narra sus primeros años de vida, allá en su natal Guanajuatillo, Michoacán. Cuenta Moreno que proviene de una familia numerosa y pobre. Que sólo comía frijoles y tortilla. Sin embargo, párrafos más adelante, cuenta que su madre fue a comprar un burro y uno se pregunta, cómo si eran tan pobres, tenían dinero para comprar una bestia. Sin embargo, puede que este tipo de costuras en su edición, sean errores de revisión o de percepción del propio autor.
Lo que sí constituye un misterio es por qué Nazario Moreno niega que la Familia Michoacana sea un cártel. Para El Chayo, el gobierno de Felipe Calderón arremete contra él porque está contra su proyecto de ayudar a la gente. Según Moreno, luego de reunir una modesta fortuna con la venta de automóviles (“vendí millones”, afirma) y tras pasar por problemas con el alcohol, se rehabilita, para iniciar con una gran cruzada de rehabilitación en favor de miles de michoacanos. Afirma que de su bolsa, pagó conferencias a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Miguel Ángel Cornejo y Alex Day. Y es esta labor la que frena el gobierno al acusarlo de narcotraficante y ponerlo en la lista de los más buscados.
Porque eso sí, Nazario Moreno nunca menciona que la Familia se dedique al narcotráfico. Siempre afirma que hacen labor social, que le hacen justicia al pueblo, que hay voluntarios que aportan dinero, que también les regalan armas para pelear con sus enemigos. Pero nunca dice que se dediquen a negocios ilícitos. “La delincuencia no es nuestra meta”, dice.
Y uno se pregunta por qué no reconocer algo tan obvio como un cártel. Cómo creer que toda la infraestructura detrás de la Familia proviene de la venta de autos y demás negocios que, segúnEl Chayo, eran lícitos. Cómo no reconocer a la Familia como cártel, cuando se le ha visto funcionando como tal, en pueblos y ciudades del sureste de la república mexicana.
Ahora bien, hay páginas en las que el autor pudo haber dado más datos para hacer verosímiles sus afirmaciones. Por ejemplo, en la página 73 dice que el 20 de enero de 2008 buscó reunirse con Felipe Calderón y con Genaro García Luna, para hacer un pacto: que lo dejaran acabar conlos Zetas en Michoacán. Sin embargo, según Moreno, el presidente no sólo no cumplió el pacto, sino que los traicionó, y por medio de Luis Cárdenas Palomino, emboscó a dos de sus lugartenientes. Y advierte: “El gobierno debe saber que el poder sin justicia sólo genera violencia”.
También acusa al gobierno federal, a la policía federal, a los Zetas y a los medios de comunicación, de desprestigiar su imagen y presentarlo como narcotraficante, cuando sólo buscaba el bien para sus semejantes, inspirado en Francisco Villa, Emiliano Zapata, el Che Guevara y Lucio Cabañas. No obstante, El Chayo no revela más datos que los aquí mencionados, que pudieron darle credibilidad: hora, lugar, quiénes estuvieron y cómo se logró ese pacto. Porque una afirmación de ese calibre, sin sustento, se convierte en suposiciones.
De todo lo que menciona sobre la Familia, algo que sí pasa al terreno de los hechos, es lo relativo al cuidado de la naturaleza y la protección de especies en peligro de extinción. En pueblos y rancherías de la Costa Grande y la Tierra Caliente, discípulos del Chayo prohíben a los pobladores vender especies como iguana, camarón de río, armadillo, venado, jabalí o aves exóticas. La advertencia es: “pueden cazar para comer, pero no para vender. Quien lo haga, se las verá con nosotros”.
Fuente: http://www.vice.com/es_mx/read/me-dicen-el-mas-loco-la-historia-de-un-hombre-muerto


miércoles, 20 de agosto de 2014

Cobro de “tributos”, el otro botín millonario del crimen organizado en Michoacán

Morelia, Michoacán.- Costos “disparados” en los productos y severas repercusiones a la economía local, son sólo algunas de las consecuencias que genera el pago de “tributo” al crimen organizado en Michoacán, según el economista Eliodoro Gil Corona.
Sólo por sustracción, es decir, por cobro de cuotas y derecho de piso, el crimen organizado le costó a la parte productiva en Michoacán hasta 6 mil millones de pesos por trimestre, al menos durante el año pasado.
De acuerdo al también miembro del Colegio de Economistas de Michoacán, el costo que del crimen organizado está tasado en aspectos que van desde el corte de frutos hasta con el cobro por entrega a empacadores o distribución a los mercados.
Esta sustracción económica genera un costo con severas repercusiones que implican primero una inflación local donde los productos se disparan en costo, y que su efecto genera un aumento en la pobreza familiar.
Esto generó un costo económico negativo calculado en 6 mil millones de pesos, que sólo representa el costo de la presencia del crimen organizado en el 2013, y fue calculado en el último trimestre de ese año.
“Por eso la economía de Michoacán no crece, porque no sólo es en Tierra Caliente, son todas las regiones, incluso es un tema que se expande a nivel nacional”, explicó el académico.
Pero también, analizó que no se crece en el estado porque hay diversos problemas locales, donde llama la atención lo relacionado con la seguridad, porque esto ha generado costos fuertes a la economía de los productores.
“Esta sustracción económica significa que se generaron impuestos en forma de derechos de piso, cuotas o producción tasada; tienen muchas formas para nombrase, pero fueron obligaciones que generaron una especie de impuestos adicionales”, explicó el economista.
Este problema, opinó, no se resuelve con medidas paliativas; tiene que establecerse una ruta de recuperación, donde ya está un primer indicio al recuperar paulatinamente al menos la tranquilidad, lo que no significa que está resuelta la presencia del crimen organizado.
Fuente: http://michoacantrespuntocero.com/