CIUDAD DE MÉXICO.- Según una encuesta de Bloomberg, hecha a más de 100 especialistas, 53% de ellos asegura que el peso mexicano tendrá un mejor desempeño en lo que resta de 2014, en comparación con otras monedas emergentes.
De los encuestados, 70% estima que la moneda nacional se apreciará en 2015, en la medida que lleguen las inversiones estimuladas por la Reforma Energética.
Según los expertos, los mercados internacionales seguirán prefiriendo la moneda local, porque el país tiene uno de los regímenes cambiarios más limpios, lo que gusta a los inversionistas.
Banamex estima que la paridad peso-dólar concluirá este año en 13.30, mientras para 2015 la moneda mexicana se fortalecerá y cerrará el año en 13 pesos por dólar.
Tod van Name, jefe global de Divisas para Bloomberg, destacó que el peso está entre las diez monedas más importantes del mundo.
Inversiones fortalecen el peso mexicano según analistas
El peso mexicano se seguirá fortaleciendo en lo que resta del año y en 2015, al tiempo que continuará estando en las preferencias de los mercados internacionales para la operación de contratos de coberturas, porque el país tiene uno de los regímenes cambiarios más limpios, lo que gusta a los inversionistas.
Una encuesta de Bloomberg, entre más de 100 especialistas en divisas reportó que el 53 por ciento de los encuestados prevé que el peso mexicano tenga un mejor desempeño en lo que resta de 2014, en comparación con otras monedas emergentes, mientras que el 70 por ciento estima que la moneda nacional se apreciará en 2015, en la medida que lleguen las inversiones estimuladas por la reforma energética.
Previsiones
Pablo López Sarabia, coordinador de Estudios Económicos de Banamex, explicó a Excélsior que su institución acaba de ajustar sus previsiones para el tipo de cambio y estiman que para el cierre de año la paridad cierre en 13.30 pesos por dólar y para 2015 la moneda mexicana se fortalecerá y cerrará el año en 13 pesos por dólar.
Expuso que ante un escenario de mayor volatilidad en los mercados internacionales y de aumento de tasas en Estados Unidos, motivó a que Banamex modificará su estimación para el tipo de cambio para el cierre del presente año de 13 a 13.30 pesos por dólar.
Fortalecimiento
“Para el cierre de diciembre de 2015 traíamos una proyección de tipo de cambio de 12.90 y lo movimos marginalmente a 13 pesos”, dijo el entrevistado.
“Significa que seguimos viendo un peso que va a regresar a su fortalecimiento de un nivel de 13.30 en 2014 a 13 pesos el siguiente año”, abundó.
“El fortalecimiento esperado del peso se explica por la expectativa de que el próximo año tengamos flujos de inversión del exterior que ayuden a un fortalecimiento del peso.”
“Obviamente otro de los elementos es la gran liquidez que tiene el peso, al ser una moneda tan liquida reacciona rápidamente a todos los choques externos e internos, entonces el peso es como una esponja que absorbe inmediatamente los choques”, explicó.
Las reformas
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE coincidió en que la Reforma Energética tendrá un efecto sobre la parte real, en el crecimiento del PIB del orden de cuatro por ciento en 2016 y de 4.5 por ciento en 2017 y otro en la parte financiera, ya que los flujos de IED esperados por 45 mil millones de dólares de 2016 a 2018, estimularían una mayor apreciación del tipo de cambio.
“Creemos que la paridad del peso frente al dólar podría bajar en 20 centavos, con algún anuncio de inversión, relacionada con la Reforma Energética”, auguró.
La economista expuso que hablando de la economía financiera, en Banco Base estiman que en 2015 el tipo de cambio podría alcanzar como máximo 13.25 pesos por dólar. Podría apreciarse más pero se junta esto del aumento de la tasa de interés en Estados Unidos.
“Si no estuviera lo de la Fed probablemente podríamos ver un tipo de cambio de hasta 12.70 pesos por dólar, por la mayor entrada de capitales por las leyes secundarias, sobre todo de la Reforma Energética”.
Pablo López explicó que los analistas que participaron en la encuesta de Bloomberg, estiman el ingreso de mayores flujos de inversión por las reformas estructurales y que estos mayores flujos permitan que la cuenta de capitales de la balanza de pagos muestre un superávit y ayude a que el tipo de cambio tenga una apreciación.
Tod van Name, jefe Global de divisas para Bloomberg destacó: “el peso se encuentra entre las diez monedas más importantes del mundo y la Reforma Energética aprobada probablemente sea el evento más relevante para este país en décadas”.
Pablo López recalcó que además de las reformas, la buena calificación crediticia de México, además recuperación y robustez que de economía mexicana, ayudarán a la apreciación del peso.
Comentó que el hecho de que el peso sea la octava moneda con mayores operaciones en el mundo, estimado en 135 mil millones de dólares de compra-venta por día, “se explica porque el peso tiene un tipo de cambio flexible y de los más limpios, es decir, hay economías donde pueden tener un tipo de cambio flexible pero los bancos centrales intervienen, pero el caso de México el gobierno y el banco central casi no intervienen”.
Cuando en la noche del domingo dejaba el hotel donde estaba alojado en Nueva York, un hotel literalmente tomado por las fuerzas de seguridad porque en él convivían varias delegaciones y empresarios que participan en la Asamblea General de la ONU o sus muchos eventos asociados, el maletero que me ayudaba con el equipaje sólo repetía “qué suerte la suya que ya se va”. Y es que Nueva York se ha convertido desde este fin de semana en un infierno para el tráfico, los transeúntes, una ciudad donde uno ve calles recorridas por patrullas y perros que buscan explosivos, calles cerradas por seguridad o porque un grupo de manifestantes, casi siempre con rigurosa civilidad, protestan ya sea por la presencia de una mandatario que no quieren o simplemente pidiendo la paz mundial o rechazando el cambio climático, una ciudad convertida en una locura en comercios (un ejemplo: hay multitud de cenas y eventos en estos días que requieren utilizar smoking y muchos de los participantes se enteran apenas llegando, como consecuencia la demanda de esos trajes, con los ajustes indispensables de largos, mangas, etcétera, se torna formidable en las grandes tiendas) y también en restaurantes (el domingo pensaba comer en uno de mis restaurantes preferidos, tenía una reservación, pero repentinamente llegó el presidente de República Dominicana, Danilo Medina, con una comitiva que, incluyendo elementos de seguridad, ocupó literalmente más de medio local. Imposible esperar una mesa, imposible esperar un gramo de cortesía de alguien).
El mandatario, que retrasó su llegada a Nueva York más de un día para atender lo que sucedía en Baja California Sur, ha tenido jornadas muy intensas en la ciudad, pero también ha tenido reconocimientos (que continuarán hoy y mañana) de distintas organizaciones y grupos, incluyendo el de la comunidad judía. Hablará ante el pleno de las Naciones Unidas y literalmente coincidirá con Barack Obama aunque no está contemplada una reunión con el mandatario estadunidense. Tanto Obama como su antecesor Bill Clinton están por Nueva York y son una notable contribución al caos vial de la ciudad, ya que las medidas siempre de por sí extremas se han acrecentado por las amenazas de atentados del grupo terrorista llamado Estado Islámico.
Le ha ido y le irá bien al presidente Peña en estos encuentros en Nueva York. Le irá bien porque Peña es muy bueno en sus relaciones en corto, pero, también porque el diseño de la política exterior de México ha sido muy sensato, ha logrado recuperar espacios e interlocuciones alejándose al mismo tiempo de falsos protagonismos pero, sobre todo, porque el presidente Peña llega ante los representantes de un mundo convulsionado por la violencia y una economía que no termina, desde el 2008, de despertar, con un país relativamente en paz y con un paquete de cambios económicos que, para el estándar nacional e internacional actual, es sencillamente notable. Es verdad que esas medidas falta ahora implementarlas, pero lo cierto es que ahí están y resultan un referente inevitable cuando se habla, hoy en día y en estos ámbitos, de México y su futuro.
En esta Nueva York marcada en estas semanas por el caos (que convive, hay que reconocerlo, con una suerte de orden kafkiano pero orden al fin), en un mundo con amenazas de guerras, conflictos y estancamiento, el presidente Peña puede ufanarse de llegar con la tarea realizada. No es poca cosa.
Y lo demuestran ciertos datos que llegan en forma simultánea con la visita. No hay en la prensa estadunidense, en estos días, noticias negativas sobre México. En los hechos apenas hay referencias sobre nuestro país, quizás algunas relacionadas con el huracán Odile en Los Cabos (recordemos que buena parte de los turistas que quedaron estancados por el siniestro eran estadunidenses) mientras nos enteramos que la octava moneda con mayor movilidad en el mundo en los últimos meses ha sido el peso mexicano, por encima de otras divisas fuertes y con larga historia como la corona sueca o noruega.
Peña no tendrá, no tiene por lo menos hasta hoy, aquel atractivo que generó en su momento en los mercados internacionales y ante otros mandatarios, Carlos Salinas. Pero aquellos eran otros tiempos, los de la caída del muro de Berlín, los de la perestroika, los de la propia apertura mexicana y el TLC. Eran tiempos de esperanzas y de expectativas por algo nuevo. Estos son tiempos relativamente oscuros, donde la certidumbre se valora más que el brillo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario