Desde hace tiempo la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) no tiene el poder económico de autorizar ni siquiera mil pesos. La Secretaría de Educación Pública le cortó esa facultad. Acaso esta oscilación en la que Jesús Mena se aleja y regresa a la dirección de Conade no sea más que un juego de tensión política subterráneo matizado de capricho-protesta y para demostrar que atrás de él hay un enorme peso político, puede ser la esfera del Estado de México o el poder atrás del Comité Olímpico Mexicano, que puede tanto y más que cualquier fuerza del país; no es necesario citar, repetir, antecedentes que son de sobra del dominio público deportivo.
Que la Conade no puede manejar directamente los dineros destinados al deporte por el gobierno federal revelan la falta de confianza de la SEP al titular de Conade y su cuerpo dirigencial. En dinero, SEP no confía en Conade.
Desde otro ángulo existe una contradicción; como decían antaño, se cuidan esmeradamente los centavos y se despilfarran los pesos, o los miles de pesos. Ajena es la Conade al divulgado megaproyecto y meganegocio de los centros de alto rendimiento en todos y cada uno de los estados del país. Independientemente que se permita manejar el deporte fuera de la institución, que fue creada para este propósito, es vigente la pregunta:
¿Para qué tantos centros y tantas pistas de atletismo y albercas? Es como apretar las tuercas y terminar por romper el tubo. Así es la política mexicana. Serenidad en la superficie y debajo agitación, con el agua a punto de hervir. Sonrían, el que se mueve no sale en la foto. Decía Nicolás Maquiavelo, el autor de El Príncipe: el primer mandamiento de un político es ser realista. Convendrá el lector que seguimos viviendo en la irrealidad. Nicolás pensaba en Europa no en América Latina…
Según el censo reciente dado a conocer por la Federación Mexicana de Atletismo hay 249 pistas oficiales. Se añadirían más de 30 en el programa de construcción que dirigen o van a seguir dirigiendo el exfutbolista Jorge Valdano y Eduardo Sánchez Urrutia. ¿Y para qué tantas pistas? En Kenia no tienen más de tres pistas y es un manantial de astros en maratón y fondo y medio fondo. Sólo tres pistas, porque cuentan con programas y entrenadores. Aquí no hay ni programas ni técnicos. Los ahoga el mar de la política.
Pero hay algo más grave que sólo revela el caos en el que está inmerso el deporte mexicano: hoy los comunicadores deportivos ven el deporte más con enfoque social y político que deportivo. Grave, porque, hasta la fecha, el megaproyecto ni siquiera ha sido presentado a la Federación de Atletismo, ¡por supuesto!, no para que lo autorice sino para que cuando menos certifique que las pistas van a cumplir con los requisitos oficiales de la IAAF.
No hay memoria. El diseño de la pista de ciclismo de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 no se sujetó a las normas de la UCI. Colocaron un poste junto a la meta. Y eso le costó la vida a un juez. Un accidente y una muerte que pudieron evitarse.
Ni la Conade supervisa a las federaciones —¿quién le pide responsabilidad a la de Natación con miras al Mundial 2017 de Guadalajara—, ni éstas son respetadas. O bien los CAR estatales se diseñarán con enfoque social más que deportivo, entonces tenemos un caos que envuelve un hermoso cuerno de la abundancia. Conade y algunas federaciones son como instituciones de cartón y de membrete. Y si regresa o no regresa, ¿a quién le importa?
Se declara Vicente Fox “relativamente peñista” y hunde, hasta la empuñadura, la daga que le clavó al PAN desde la pasada campaña presidencial. Nadie debe extrañarse: Fox no es un hombre de lealtades, sino de intereses. No sabe de agradecimientos, sino de traiciones.
Pero Vicente Fox no solamente traicionó al PAN. No.
Fox traicionó al Fox que prometió someter a las “tepocatas y a las víboras prietas” que encarnaban al poder priista, encerrar a los “peces gordos”, y no lo cumplió.
Fox traicionó a quienes votaron por él buscando un cambio, depositando en el candidato formidable su esperanza, confiando en un panista diferente y novedoso, novedoso por diferente, y que a final de cuentas resultó un eslabón más en la cadena de los poderes fácticos, de los poderosos, de los que han arrodillado al país. Defraudó.
Fox traicionó a los mexicanos que al pie del Ángel de la Independencia lo vitoreaban y le gritaban: “¡No nos falles…no nos falles!”, y les falló.
Fox traicionó a México al no darle la transformación de fondo que se esperaba de él.
Fox traicionó a un partido que, a querer o no, le otorgó la oportunidad que el guanajuatense reclamaba: la candidatura presidencial.
Fox traicionó a Josefina Vázquez Mota cuando con la mano izquierda le dio un muletazo y apapacho en campaña, mientras con la derecha le daba su voto al PRI que tanto juró combatir.
Fox traicionó porque esa es la naturaleza del traidor: traicionar siempre, a quien sea, sin importar gracias ni lealtades.
Fox, el traidor.
“Soy relativamente peñista porque Peña Nieto es cumplidor”, le dijo a Carlos Loret de Mola en Primero Noticias.
Las preguntas se imponen:
¿Qué le van a cumplir a Fox y a Marta Sahagún, la terrible pareja presidencial?
¿Acaso no tocar a los hermanitos Bribiesca Sahagún ante sus presuntas pillerías?
¿No molestar al locuaz guanajuatense con los esqueletos que dejó en el clóset?
¿Hacerse de la vista gorda ante los manifiestos negocios que se practican al amparo del Centro Fox?
“¿Para qué quiero impunidad? ¿Para qué quiere Marta y mi familia impunidad? No debemos nada. No tenemos nada…”, dice Fox. Nadie le cree.
Los Fox viven a lo grande. Como millonarios. ¿De dónde ha salido y sigue saliendo tanto dinero que les rodea? Triple contra sencillo: Vicente Fox y su Centro Fox no aguantarían una auditoría. Seguro.
Dice que la pensión presidencial la usa “para comer frijolitos”. Pues serán “frijolitos de oro”. Veamos:
De acuerdo a investigaciones periodísticas, Vicente Fox le cuesta mensualmente al erario nacional —fondeado por el bolsillo de todos— alrededor de 471 mil 724 pesos, para una nómina de 20 personas, de las cuales, 12 son personal administrativo del Centro Fox, su negocio.
Para algo más que “frijolitos” alcanzará casi medio millón de pesos al mes que recibe Vicente Fox.
Dice Fox que le da tristeza ver a Elba Esther en prisión. ¡Vaya cachaza del guanajuatense!: durante su sexenio, no le dio tristeza ver cómo Gordillo arrodillaba a la educación básica porque era la comadre favorita de la señora Marta. Tal para cual.
“Madero no ha dado el ancho y no ha logrado que el PAN sea la oposición que el país necesita”, crucifica Fox al actual dirigente panista. Cierto: Madero se postró ante el retorno de la presidencia imperial y más que líder ha sido comparsa.
Sin embargo, Fox se muerde su larga lengua: ¿O acaso él sí fue el Presidente que México necesitaba? Pues no.
Fox fue un candidato formidable que, como Presidente de México, resultó una decepción.
Y así como Madero no es el líder opositor que requieren México y el PAN, tampoco Fox fue el Presidente que el país reclamaba.
Parafraseando a Vicente Fox: como Presidente, no dio el ancho.
Fox pudo, como cualquier político, cometer errores, tener deslices, equivocarse en el ejercicio del poder.
Pero lo que los mexicanos no le perdonan es su traición al reclamo del “¡no nos falles!”, al cambio que urgía al país, a las promesas que lo llevaron a Los Pinos.
Fox traiciona por una razón de naturaleza propia: porque es traidor.
Y así lo tendrá etiquetado la historia.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
KARLA SILVA. “Sí, tuve miedo de que me mataran…”, nos dijo la reportera de El Heraldo de Silao en entrevista durante mi noticiero dominical por Reporte 98.5 FM (2 a 4 pm). Karla está hoy protegida, paradójicamente, por policías que hasta hace unos días estaban bajo el mando de quien la mandó a golpear: el hoy prófugo exdirector de Seguridad de Silao, Nicasio Aguirre Guerrero, furioso por las denuncias periodísticas escritas por Karla. Hay dos clases de reporteros: los que, como Karla, denuncian los abusos del poder, y otros que prefieren supeditarse a los poderosos y hasta asesorar a narcotraficantes. Sí, como en Michoacán.
Twitter: @_martinmoreno
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