Estar a solas con nuestros pensamientos, peor que una descarga eléctrica.
Estar solo con nuestros pensamientos para muchos es una 'tortura'.
En algún momento seguramente has sentido que el resto del mundo se detiene y no puedes hacer nada mas quepensar. Podría ocurrir de muchas maneras: si tu mente se distrae del trabajo, mientras estás en el tráfico, o si acabas de tomar un momento de tranquilidad para reflexionar. Pero debido a la frecuencia con la que cambiamos nuestros propios pensamientos, un nuevo estudio sugiere que a muchos de nosotros no nos gusta pensar. De hecho, algunas personas preferirían una descarga eléctrica antes que quedar solos con sus mentes.
Estoy muy emocionado de ver este trabajo", dijo Matthew Killingsworth, psicólogo de la Universidad de California (UC), San Francisco. "Cuando las personas pasan mucho tiempo en el interior de sus cabezas, son mucho menos felices."
Para realizar el estudio, Timothy Wilson, psicólogo social de la Universidad de Virginia en Charlottesville y sus colegas reclutaron a cientos de estudiantes voluntarios de pregrado y miembros de la comunidad pata participar en "períodos de pensamiento." Los individuos fueron colocados en habitaciones escasamente amuebladas y se les pidió que guardaran sus pertenencias tales como teléfonos móviles y bolígrafos. Después, se les hizo una de las dos pruebas que duró entre 6 y 15 minutos. Mientras que a algunos se les dijo que pensaran en lo que quisieran, otros optaron por varias indicaciones, como ir a comer o jugar un deporte, y planearon cómo iban a pensar en ello durante esos períodos.
Después, el equipo pidió a los voluntarios que evaluaran su experiencia en una escala de nueve puntos, en la que el número indicaba si era más agradable su experiencia. A alrededor del 50% de la gente no le gustó la experiencia, e informaron un nivel de disfrute por debajo del punto medio de la escala. En general, los participantes dieron altas calificaciones de aburrimiento, sin importar su condición social, económica o cultural; de acuerdo con Wilson.
Para ver si un cambio de escenario podría ayudar, el equipo dejó que los participantes hicieran los estudios en sus propios hogares, pero todavía no encontraron resultados similares. En general, los sujetos dijeron que disfrutaron de actividades como leer y escuchar música, más que sólo pensar.
Luego, los investigadores decidieron dar un paso más en el experimento. Durante 15 minutos, se dejó a los participantes en una habitación del laboratorio en la que podían apretar un botón y darse toques a sí mismos si así lo querían. Los resultados fueron sorprendentes: A pesar de que todos los participantes habían declarado que estarían dispuestos a pagar dinero para evitar recibir descargas eléctricas, el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres eligieron darse toques a ellos mismos en lugar de simplemente sentarse en silencio y pensar.
Después, el equipo pidió a los voluntarios que evaluaran su experiencia en una escala de nueve puntos, en la que el número indicaba si era más agradable su experiencia. A alrededor del 50% de la gente no le gustó la experiencia, e informaron un nivel de disfrute por debajo del punto medio de la escala. En general, los participantes dieron altas calificaciones de aburrimiento, sin importar su condición social, económica o cultural; de acuerdo con Wilson.
Para ver si un cambio de escenario podría ayudar, el equipo dejó que los participantes hicieran los estudios en sus propios hogares, pero todavía no encontraron resultados similares. En general, los sujetos dijeron que disfrutaron de actividades como leer y escuchar música, más que sólo pensar.
Luego, los investigadores decidieron dar un paso más en el experimento. Durante 15 minutos, se dejó a los participantes en una habitación del laboratorio en la que podían apretar un botón y darse toques a sí mismos si así lo querían. Los resultados fueron sorprendentes: A pesar de que todos los participantes habían declarado que estarían dispuestos a pagar dinero para evitar recibir descargas eléctricas, el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres eligieron darse toques a ellos mismos en lugar de simplemente sentarse en silencio y pensar.
Pensar no es tan fácil, a la gente le cuesta trabajo entenderse a sí misma. Tenemos este gran cerebro y está lleno de recuerdos agradables, y tenemos la capacidad de construir fantasías e historias. Realmente pensamos que esto era algo que a la gente le gustaba hacer", señaló Wilson.
Él sugiere que los resultados pueden ser signos mixtos de aburrimiento: "Creo que nuestra mente se construye para participar en el mundo. Así que cuando no le damos nada para concentrarse, es un poco difícil saber qué hacer."
Aunque soñar despierto es espontáneo y puede ser agradable, Wilson dice que la presión de pensar si uno está siendo demandado por los investigadores, o mientras esperas en línea con nada más que hacer, puede ser difícil y desagradable para muchos.
Aunque soñar despierto es espontáneo y puede ser agradable, Wilson dice que la presión de pensar si uno está siendo demandado por los investigadores, o mientras esperas en línea con nada más que hacer, puede ser difícil y desagradable para muchos.
Me pareció bastante sorprendente y un poco desalentador que la gente parecía estar tan incómoda cuando se les abandonó a su suerte; podían estar tan aburridas que darse toques podría ser más entretenido", dijo Jonathan Schooler, profesor de psicología en la Universidad de California en Santa Barbara, quien estudia la conciencia. "Estoy seguro de que hay condiciones en las que al menos una submuestra de la población disfruta de esta oportunidad en silencio durante la auto-reflexión".
Algunas personas parecen disfrutar pensar más que otras. Por ejemplo, el estudio encontró que las personas que son más agradables o cooperativas tenían más probabilidades de disfrutar de sí mismos cuando se les dijo que no pensaran en nada. A las personas que admitieron que sus sueños normalmente son felices, les fue mejor, también.
Para la gente que a menudo se encuentra envuelta en sus pensamientos, el equipo de investigación sugirió que la meditación u otras técnicas para relajarse y aprender tener control sobre la mente, podrían ser útiles. Si supiéramos cómo dirigir nuestros pensamientos en una dirección agradable y disfrutar de la experiencia, tal vez no odiaríamos estar a solas con nosotros mismos.
Para la gente que a menudo se encuentra envuelta en sus pensamientos, el equipo de investigación sugirió que la meditación u otras técnicas para relajarse y aprender tener control sobre la mente, podrían ser útiles. Si supiéramos cómo dirigir nuestros pensamientos en una dirección agradable y disfrutar de la experiencia, tal vez no odiaríamos estar a solas con nosotros mismos.
Fuente: http://quo.mx/noticias/2014/07/07/por-que-preferimos-no-pensar

No hay comentarios.:
Publicar un comentario