martes, 28 de agosto de 2012

LOS PROBLEMAS DE LA EDUCACIÓN

Efraín del Castillo

Haber escuchado la feria de discursos oficiales con motivo del arranque del ciclo escolar 2012-2013, nos hace reflexionar sobre varios aspectos que explican la situación que atravesamos los mexicanos. Es decir, nada es fortuito, todo tiene una razón. Por ejemplo, la dirigente vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo, ahora hace un tácito reconocimiento a la política educativa de Felipe Calderón Hinojosa. Se han pasado cinco años y medio entre jaloneos y ahora a tres meses y medio de que éste deje el poder, hasta los ojos bonitos le empieza a ver. Aquí se acredita la falta de congruencia y de valores. Lo que impera es la conveniencia y eso es lo que les va inculcando el sistema educativo a los niños.



El Secretario de Educación Pública, Córdova Villalobos, aún sin ser experto en la materia, tuvo una intervención bastante más coherente. Centrando su alocución en la evaluación, el funcionario recalcó la necesidad de trabajar en esta parte del proceso de planeación, para hacer un diseño más preciso de la política educativa y para tomar las decisiones que más puedan beneficiar al país. Lamentablemente, la SEP sigue estando en calidad de rehén de los sindicatos magisteriales. No todos las entidades federativas participaron en las evaluaciones tanto de alumnos como de profesores. Fue una aplicación diferenciada, en función de la división sindical entre “institucionales” y “democráticos”. Poco valdría la pena analizar las cifras, si no hay un soporte claro para hacer comparaciones. Los estados que no participaron presentan una estrecha correlación con los datos históricos de sus comportamientos académicos. Son coincidentes con los últimos lugares en casi todos los indicadores. Las estadísticas en materia de competitividad reflejan una difícil y explicable situación para la población que habitamos en estas entidades federativas.



Para tratar de explicar la importancia de las matemáticas, lo cual no está a discusión, FCH utilizó una metáfora relacionada con los videojuegos. Dijo que seguramente lo iban a criticar, pero que eso no importaba. Es decir, en términos coloquiales, “que le valía”. Seguramente, mucha gente asimiló más ese alto grado de indiferencia, que el resultado de la analogía. Amén del punto, Calderón tiene razón en que es fundamental que México y cada uno de sus habitantes le otorguemos mayor relevancia a este tema. Hay estudios y cifras precisas sobre la correlación que existe entre este campo del conocimiento y el grado de desarrollo de un país. Si carecemos de una sólida formación en matemáticas, nuestro pensamiento estratégico se ve afectado. No podemos entender otras ramas de la ciencia si antes no hemos entendido lo básico. Esto no sólo es por etapas, sino que implica la comprensión de las cosas con base a procesos y esto se nos ha dificultado como país.



La evaluación es una herramienta fundamental del proceso de planeación. A través de los años y las décadas, le hemos adquirido miedo a participar en esta etapa. Los niños se “estresan” cuando están en períodos de exámenes. Los adultos padecen semejantes síntomas cuando les aplican auditorías o cuando nos exigen reportes o cuando nos hacen revisiones. Padecemos graves problemas en este rubro y si fuera posible, nos haría muy felices que se omitiera esta parte del proceso. Hay quien sostiene que nos agradaría más que a la fase de planeación le dedicáramos más tiempo, pues eso implica -para muchos- hablar y hablar y hablar. Otros la entendemos como una oportunidad de diseño de un proyecto, de definición de rumbos y de organización de los recursos. Luego, superada esta etapa, viene la ejecución, en la cual también acusamos severos problemas. Al final, está la evaluación y ahí es donde se nos complican las cosas. Podríamos extrapolarlo a todos los ámbitos de la vida nacional y no tendríamos resultados alentadores. No es privativo de la educación. Por eso estamos como estamos y con verdaderas dificultades, avanzamos.

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