Yo quiero sin duda, ser un simio. Un simio que de un origen humilde en Porto Alegre, Brasil, por la temprana muerte de mi padre a los ocho años, me convierta con el paso del tiempo en uno de los mejores jugadores de la historia del futbol. Yo quiero ser un simio que haya sido designado Balón de Oro, otorgado por la revista francesa France Football, al mejor futbolista del futbol europeo en 2005, mejor delantero de la Liga de Campeones de la UEFA también en 2005, mejor jugador de la Liga de Campeones de la UEFA en 2006. Entre muchos otros reconocimientos internacionales. Quiero ser un simio que ha cobrado cantidades impresionantes de dinero en equipos como el Barcelona y el Milan, que ha sido factor fundamental en la selección brasileña campeona del mundo. Quiero ser un simio por el que muchas mujeres han enloquecido. Ronaldo de Assis Moreira es el simio que quiero ser. Y es quien ha obtenido todos los logros enumerados entre muchos otros. Sin duda quiero ser ese simio y no un pendejo como Carlos Manuel Treviño, cuyo máximo logro en la vida ha sido ser secretario de Desarrollo Social en Querétaro entre 2006 y 2009 en una administración panista. Este exitoso estúpido, tuvo la puntada de llamar simio a Ronaldinho, molesto por la efervescencia que causó la presentación del jugador como gallo del Querétaro y los problemas que tuvo para llegar a su casa. Obviamente lo hizo en redes sociales y como todo buen cobarde desapareció su cuenta de Facebook y su publicación a la hora de escribir su venenosa catarsis.
Lo más triste del caso de este mequetrefe es que, como secretario de Desarrollo Social no lo conocía absolutamente nadie y hoy saltará a la fama por tonto, por su falta de inteligencia y mesura. No puedo imaginar un secretario de Desarrollo Social que tenga estos conceptos racistas. Se supone que el titular del puesto es quien debe velar por ayudar a salir a los pobres de esa condición, de integrar a la sociedad para que se vuelva más justa y por ende productiva. Es quien debe generar programas en los cuales la inclusión sea piedra angular del trabajo. Y es quien ha discriminado de forma criminal a un jugador de futbol que ha puesto en la mira del mundo a la ciudad en la que vive. Apesta decir que llama simio, a una persona que ha tenido logros inconmensurablemente mayores a su triste y gris carrera política. Eso sin tomar en cuenta que le caería de perlas un espejo pues, su físico no es precisamente el de alguien que pueda criticar a un deportista de alto rendimiento como Ronaldinho.
Estoy convencido que la raíz del racismo, está fincada en la más profunda estupidez humana. Esa misma que ha llevado a enfermos mentales como los integrantes de grupos supremacistas en Estados Unidos a fundar el Ku Klux-Klan, o a asesinos seriales como Hitler a declarar la supremacía de la raza aria y en función de esto matar a millones de seres humanos o a Sudáfrica establecer un régimen segregacionista como el apartheid. Me cuesta trabajo entender la inclusión en un partido político, de un imbécil como Treviño Núñez, sobre todo en el marco de la mixtura racial y la complejidad que ésta implica en México. Cómo es posible que un partido que reivindica los derechos humanos y que condena su violación, pueda haberlo empleado en una administración local. Es una vergüenza. Por lo menos la dirigencia local del PAN ha declarado que iniciará un proceso sancionador que podría terminar en la expulsión del divino Treviño, que, reitero, antes de llamar simio a cualquier persona, debería realizar ese complejo ejercicio de mirarse al espejo y darse cuenta de su “compleja” realidad.
Por otro lado es un asunto que no pueden dejar pasar las autoridades. La directiva del club ha hecho público un comunicado condenando de manera determinante las declaraciones y dejando claro que legalmente se llegará hasta las últimas consecuencias. Espero que en esta ocasión la legislación en materia de discriminación se aplique a cabalidad y el castigo para el hermoso Treviño Núñez sea ejemplar. Por el bien del país y también del futbol. Si este patético sujeto ha notado, aun cuando deteste el futbol, éste es un espectáculo al cual, con motivo de la presentación de Ronaldinho, acudieron miles de familias a divertirse sanamente, a ver a un astro de talla mundial, el cual se pudo traer a nuestro país gracias a una inteligente y mediática apuesta del Club Querétaro, con esta inclusión se recuperó la fe en el club y se le inyectó vida a la ciudad, se motivó de forma importante la economía, es decir, que un ente privado hizo mucho más por Querétaro que este pobre diablo en toda su administración. Pero aún aceptando sin conceder que esto no sea importante, se llevó a Querétaro un espectáculo que merece ser admirado y disfrutado por los ciudadanos, sin violencia y sin racismo.
En conclusión, yo sí quiero ser un simio, con esa chequera, con ese éxito a mis espaldas, con el cariño y suspiro de muchas mujeres, con ese liderazgo y con esa magia para jugar futbol. Deporte que detesta el panista, pero que es el más grande negocio a nivel mundial. Y que a su ciudad la ha puesto en el ojo del mundo en dos ocasiones, primero en 1986 con el Campeonato Mundial y ahora con la llegada de uno de los mejores jugadores de la historia. Eso se debe agradecer, pues es un logro que ningún funcionario inepto como Treviño ha logrado. Desde aquí exijo una disculpa pública de este petardo y la inmediata expulsión de su partido que de lo contrario se puede volver cómplice de su asquerosa conducta y de su delito, porque la discriminación lo es. Ni hablar como diría Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.
En el estribo.- Marcelo Ebrard quiere revivir y andar de la mano del jefe de Gobierno del Distrito Federal. Este muerto político le ha pedido a Miguel Ángel Mancera una discusión pública sobre su responsabilidad en las fallas de la Línea 12 del Metro. Esto aún cuando nadie lo ha señalado, dentro del gobierno capitalino. Yo desde aquí sí lo señalo. Es inverosímil que no estuviera enterado de las fallas a menos de que sus colaboradores lo trataran como un completo tonto. Así que lo sabía y fue omiso en denunciar y remover a los responsables o no lo sabía y nunca debió de ser jefe de Gobierno. Le aplaudo a Mancera que no se suba a discutir con este cadáver político de algo que, por evidente resulta insultante. Marcelo no cambia, sigue siendo acomodaticio, convenenciero y mezquino como siempre, desde que fue priista, salinista, camachista, lopezobradorista y ahora perredista, más lo que se acumule.
El operativo en Los Ángeles que desarticuló una red de lavado de dinero del cártel de Sinaloa ha tenido un ingrediente mucho menos divulgado de lo que debería: el principal inculpado es el propietario de las tiendas María Ferré, una importante empresa sinaloense, con 32 sucursales en todo el país, que fue fundada en 1992 por el empresario Luis Ignacio Muñoz Orozco, un hombre que fue presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Culiacán y más tarde fue jefe de la Oficina de la Secretaría de Desarrollo Social federal, con Heriberto Félix Guerra como titular de esa dependencia el sexenio pasado. Muñoz Orozco era, según distintas fuentes cercanas a ambos, el principal operador de esa secretaría durante el periodo de Félix Guerra. Concluido el sexenio, Muñoz Orozco se dedicó exclusivamente a actividades empresariales. Dos preguntas son claves en todo esto: primero, ¿cuándo comenzó la relación de Muñoz Orozco con el cártel de Sinaloa? Ya veremos que, según la investigación, comenzó desde antes de que concluyera el sexenio. Y segundo ¿en qué influyó esa relación en las actividades de la propia secretaría o en su ámbito de influencia?
La operación Fashion Police comenzó en octubre de 2012, según la información divulgada por la Corte de Distrito de Los Ángeles. El 13 de septiembre de ese año, un distribuidor estadunidense del cártel de Sinaloa “perdió” 100 kilos de cocaína. En venganza y para que pagara por esa pérdida, fue secuestrado y llevado a un rancho en las afueras de Culiacán. Estuvo varias semanas retenido y torturado, mientras le pedían a su familia 140 mil dólares de rescate, como pago por la cocaína perdida.
El 14 de diciembre de 2012 la familia pagó al cártel de Sinaloa 100 mil dólares que fueron entregados en la sucursal de la tienda Q.T. Fashion de la calle East 12th Street en Los Ángeles, a su propietario, Sang Park. El propio Park contó el dinero del rescate en efectivo en la trastienda del local. Más tarde, según el expediente, Sang Park se comunicó con Daisy Estrada Corrales, de la tienda María Ferré y por medio de un correo electrónico le informó cómo deberían distribuirse los 100 mil dólares en compra de mercancía de ropa para esa empresa. Se realizaron 28 depósitos en efectivo a favor de María Ferré, que iban desde los ocho mil dólares hasta pequeñas cantidades de menos de mil, que la empresa sinaloense recibió ese 2012.
Más tarde, a la familia de la víctima se le exigió los 40 mil dólares que faltaba para el pago de la droga perdida, que también fueron recibidos por la tienda de Luis Ignacio Muñoz. Después de ese pago y de varios meses de secuestro, el operador del cártel fue liberado.
Pero a partir de allí, informadas las agencias de seguridad estadunidenses, comenzó el seguimiento de las operaciones de varias cadenas de tiendas, vía los depósitos en efectivo que todas ellas realizaban hacia la empresa María Ferré a través de la compra y venta de ropa. Esos depósitos iban desde los 90 mil hasta cantidades menores a diez mil dólares. Se tienen registrados decenas de movimientos e intercambios de moneda, de dólares contra pesos, de pesos contra dólares, desde junio de 2012 hasta septiembre de 2013. Dentro de la investigación también se descubrió que María Ferré intercambiaba etiquetas de ropa con origen en China, por etiquetas de Estados Unidos, lo que es una falsificación y también un grave delito fiscal.
Según la explicación de la Corte de Los Ángeles, el mecanismo era relativamente sencillo: un intermediario del cártel hacía arreglos para que los dólares obtenidos por venta de droga en Estados Unidos les fueran entregados a vendedores con negocios en el Distrito de la Moda de Los Ángeles. Una vez que los productos enviados a México eran vendidos, los comerciantes mexicanos entregan el dinero adeudado en pesos al intermediario, quien a su vez hacía el pago al cártel, completando el ciclo de lavado.
En el operativo Fashion Police fueron detenidas nueve personas e incautados 65 millones de dólares en efectivo y mercancia (unos 32 milllones eran en efectivo). Fueron acusados Jong Hack Park, alias Andrés Park, de 56 años, de la empresa La Canadá-Flintridge; Sang Jun Park, de 36 años, de La Crescenta, y José Isabel Gómez Arreola, alias Chabelo, de 49 años. Todos ellos fueron detenidos y están bajo custodia. Figuran como coacusados, y aparentemente están prófugos los propietarios de la tienda María Ferré: Luis Ignacio Muñoz Orozco, Armando Arturo Chávez Gamboa (contador de la empresa), y la empleada que se encargaba de mover el dinero entre las tiendas, Daisy Estrada Corrales.
La historia no se cerrará con la incautación del dinero. Hay mucho por ver porque la fiscalía en Los Ángeles recopiló información durante dos años antes de dar el golpe de la semana pasada. Por lo pronto un importante exfuncionario del gobierno federal está prófugo y en la mira de las autoridades estadunidenses.
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