sábado, 13 de septiembre de 2014

No hay políticas públicas para jóvenes ni para adultas mayores


No hay políticas públicas para jóvenes ni para adultas mayores

Cimac Noticias / Anaiz Zamora Márquez


(13 de septiembre, 2014).- El Estado mexicano no está preparado para las necesidades que enfrentará en los próximos años, cuando la mayoría de la población esté en la edad adulta, debido a la forma en que se han realizado las proyecciones demográficas, dijo Manuel Ordorica Mellado, secretario general de El Colegio de México (Colmex).


Lo anterior lo aseguró durante la presentación del libro “Proyecciones y Políticas de Población en México”, elaborado por el doctor en Estudios de Población e investigador del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (CEDUA) del Colmex, Víctor Manuel García Guerrero.


En su intervención, Ordorica Mellado destacó que el Estado mexicano no ha sido capaz de plantear políticas públicas basadas en los cambios demográficos que enfrenta el país, y tal parece que no está preparado para las necesidades que enfrentará en algunos años, cuando la mayoría de la población esté en la edad adulta.


Ello porque históricamente las proyecciones demográficas no se han realizado considerando todas las variables que podrían afectar las dinámicas de reproducción, mortalidad o esperanza de vida de la población, y aunque se han acercado lo más posible, no han podido determinar una perspectiva certera.


Puso como ejemplo que no se sabe con precisión el número de nacimientos en México y sólo se cuenta con estimaciones al respecto.


Manuel Ordorica añadió que a esta falta de estimación precisa se suma que las políticas y programas públicos en la materia –planteados y supervisados por el Consejo Nacional de Población (Conapo)– no son una política de Estado y “algo pasó que se convirtieron en una política sexenal”.


Por su parte, el doctor Reynaldo Ortega Ruíz, investigador del Centro de Estudios Internacionales del Colmex, destacó que las políticas de planeación familiar –basadas en las proyecciones de población– siembre han respondido sobre todo a las necesidades económicas del Estado mexicano.


Destacó que en este momento México está ante una etapa crucial de envejecimiento de su población y el Estado debería estar enfrentando estos retos con políticas públicas, pero desde hace algún tiempo no ha sido capaz de atender esas necesidades.


“Pareciera que las autoridades mexicanas no son conscientes de las dinámicas demográficas y si lo son parecen ser incapaces de presentar políticas que atiendan estas necesidades”, observó.


Puso como ejemplo el hecho de que México no se preparó para la cantidad de jóvenes que ahora viven en el país, pues no generó las oportunidades y espacios educativos que se requieren, lo que derivó en que actualmente sólo 10 de cada tres jóvenes lleguen a la universidad.


Para contribuir a la elaboración de proyecciones de población que se acerquen más a la realidad que enfrentan y enfrentarán las y los mexicanos, García Guerrero propuso una nueva metodología para elaborar las proyecciones en la que se eliminen “las incertidumbres” y estimaciones “subjetivas” actuales.


En el libro “Proyecciones y Políticas de Población en México” se presenta un análisis histórico y critico de todas las proyecciones de población en el país.


Según el documento y los especialistas, las proyecciones de población permiten a los Estados definir la política pública para atender las necesidades de su población, es decir, es la metodología que ha permitido, por ejemplo, la existencia de métodos anticonceptivos de manera gratuita y programas de combate a la muerte materna.


Unión Europea da nacionalidad a mejor postor

“Malta atrajo más de 330 millones de dólares estadunidenses en capital en un periodo de seis meses.” Comunicado del gobierno de Malta
Enrique Müller/ESPECIAL

BERLÍN, 13 de septiembre.— El comunicado que dio a conocer el gobierno de Malta, a mediados de agosto pasado, fue leído con lupa por las autoridades comunitarias de Bruselas, alertó a Berlín y alegró la vida a varios países de la Unión Europea que están impulsando un negocio inédito: La venta de pasaportes comunitarios a un exclusivo grupo de personas que gozan del raro privilegio de tener cuentas bancarias repletas de dinero.

El programa de Inversión Individual (IPP) continúa con éxito. Malta atrajo más de 330 millones de dólares estadunidenses en capital en un periodo de seis meses”, señalaba el comunicado, que llegó a la redacción de varios medios europeos. “El IPP es un programa moderno de inversión para la ciudadanía destinado a las personas y familias  de todo el mundo que cuentan con ingresos netos muy elevados… El IPP facilita el acceso a la ciudadanía a personas y familias extranjeras que cumplen con los requisitos de reputación y que a su vez realizan una importante contribución para el desarrollo económico de Malta.”

Malta recibió, en menos de ocho meses, más de 200 solicitudes de ciudadanía provenientes de 30 países diferentes, un negocio que ya aportó a las arcas de Malta unos 330 millones de dólares. Lo que no dice el comunicado es que los aspirantes a tener un pasaporte comunitario deben invertir 1.15 millones de euros en la isla y vivir, por lo menos, un año, un trámite de fácil solución.

El éxito del programa impulsado por Malta dejó al desnudo un par de verdades que marcan la vida humana, para bien o para mal. Como dice un viejo refrán popular todo el mundo vende algo y algunos productos se venden en forma más fácil que otros, como es el caso de Malta. Pero también el negocio muestra, con un rigor casi científico, que el pasaporte europeo es un tesoro deseado y codiciado.

Malta no es el único país comunitario que descubrió el verdadero significado de la ley de la oferta y la demanda con respecto a la ciudadanía europea. Portugal, por ejemplo, ha recaudado con “su Visa de oro” más de 50 millones de euros en el curso del año y las autoridades de Lisboa calculan que el negocio puede sobrepasar la barrera de los mil millones de euros hasta fines del año. De las 1,360 visas que han sido otorgadas, 1,101 fueron “vendidas” a ciudadanos chinos, 43 a millonarios rusos y otras 38 a brasileños.

La “Visa de Oro” que ofrece Portugal se ha convertido en una de las fuentes de ingresos de divisas más importantes de la decaída economía portuguesa, que vivió una severa crisis en los últimos tres años. Para obtenerla los candidatos tiene dos posibilidades: comprar una propiedad con un valor mínimo de 500 mil euros o invertir, al menos, un millón de euros en una empresa portuguesa.

A cambio, los clientes reciben un permiso de residencia bajo la condición de vivir, por lo menos siete días al año en el país. La visa se extiende al grupo familiar, lo que hace posible que los jóvenes puedan cursar sus estudios universitarios en cualquier universidad de la Unión Europea.

El remate de visas o pasaportes comunitarios, al parecer recién está comenzando. Clientes ricos no faltan y tampoco faltan países comunitarios interesados en tener ingresos extra, pero también en atraer capital humano, un exclusivo grupo de personas con altos ingresos, por lo general con formación académica y que han tenido éxito en sus respectivos países. Hace una década, los países cometían entre sí para atraer empresas extranjeras concediéndoles subvenciones e incentivos económicos como bajos impuestos.

El negocio cambió de giro y ahora la meta es atraer una élite económica interesada en disfrutar de los beneficios que otorga un pasaporte comunitario. Un pasaporte búlgaro, por ejemplo, cuesta 300 mil euros y si un inversionista desea establecer su residencia en Chipre debe ingresar 3 millones de euros a las arcas públicas. Austria establece, en cambio una condición especial. Los aspirantes al llamado “Pasaporte de Oro” deben hacer un aporte especial a los intereses de la república austriaca, una condición que tiene su precio: 2 millones de euros.

La residencia española, en cambio, es más barata, pero tiene un inconveniente. Un mexicano con dinero puede comprar un permiso de residencia con 500 mil euros, pero debe vivir por lo menos 183 días al año en la península. La venta de visas y pasaportes europeos se práctica actualmente, aparte de los países citados, en Bélgica, Holanda, Reino Unido, Croacia y Letonia y, junto con beneficiar a estos países comunitarios está enriqueciendo a un grupo de visionarios que crearon la agencia Henley & Partner, que tiene su sede en la isla de Jersey y que en poco tiempo se ha convertido en el líder global para gestionar residencias y ciudadanías para personas que desean gozar del privilegio de cruzar los controles de los aeropuertos sin tener que someterse a preguntas incómodas.

“Sólo ofrecemos nuestros servicios si creemos que podemos dar una asistencia genuina y sin excepción”, señala Henley & Partner en su página web. La empresa, que gestiona residencias en cuatro países comunitarios y pasaportes en seis, calcula que unas 100 mil familias de altos ingresos como clientes potenciales, la mayoría provenientes de Rusia, China y de las antiguas repúblicas soviéticas, donde proliferan los multimillonarios y escasean los derechos cívicos.

“No queremos sanear nuestras arcas públicas con la venta de pasaportes, sino que estamos esforzándonos por tener un club muy exclusivo”, dijo el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, al señalar que la idea había sido copiada de la Orden de Malta, que albergaba en su seno a distinguidos caballeros que se habían destacado en la guerra de Las Cruzadas. “No nos interesan los números. Lo que queremos es que lleguen a Malta la gente apropiada”, añadió.

Pero la venta de pasaportes comunitarios también esconde un riesgo que actualmente nadie sabe cómo combatir. En las implacables y efectivas de la ley de la oferta y la demanda todavía no existen un código de ética que aplique reglas exhaustivas para impedir que narcotraficantes o mafiosos, más o menos anónimos, se inclinen por eludir a la justicia en sus respectivos países y accedan a comprar, lo que ha sido calificado como el “mejor pasaporte del mundo”.

“Es un problema que tenemos, pero a los que participan en ese negocio, no parece importarles”, dijo a Excélsior un alto funcionario comunitario. “Hay países como Alemania que rechazan este negocio”, añadió. Berlín exige, por ejemplo, una estadía legal mínina de ocho años como condición previa para iniciar los trámites de nacionalización, una hoja de conducta sin manchas y un buen conocimiento del idioma. Si el candidato ofrece además un certificado fiscal que lo acredite como un contribuyente honorable, el trámite quedará cerrado en apenas tres meses.

Francia, en cambio, sólo otorga un permiso de residencia si el candidato está en condiciones de ofrecer “un aporte económico excepcional”, por ejemplo, invertir más de 10 millones de euros y crear, como mínimo, 50 empleos. Letonia es menos ambiciosa y ofrece un permiso de residencia de cinco años si alguien está dispuesto a invertir 35 mil euros en una empresa nacional o comprar una vivienda por 150 mil euros.




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