jueves, 11 de septiembre de 2014

Corrupción, transparencia bla, bla, bla...


Corrupción, transparencia bla, bla, bla...

                Felicidades a Pedro Salazar Ugarte, nuevo director del IIJUNAM.

Desde que el Presidente tuvo la feliz ocurrencia de decir que el problema de corrupción era un problema cultural, y que todos escuchamos que, por ende, carecía de solución, las disertaciones sobre la corrupción pueblan páginas enteras y los políticos no se cansan de hacer promesas políticamente correctas.

Revisemos algunas de las noticias de la semana. La primera que parece alentadora es el anuncio de la Contraloría del Distrito Federal con relación al desastre de la Línea 12 del Metro. 33 funcionarios inhabilitados, multas que suman cientos de millones de pesos. La severidad de los castigos a los funcionarios públicos contrasta con el silencio de la Contraloría en lo que hace al consorcio de constructoras responsables de la construcción, conformado por ICA, Carso y Alstom.

Si analizamos la lista de irregularidades, hay fallas de ingeniería, malas decisiones financieras, abogados torpes que no revisaron la autenticidad de algunos documentos; no hay manera posible de presumir la inocencia de las empresas implicadas ni de los ejecutivos que en ellas laboran. Dice el dicho: “Se necesitan dos para bailar tango”.

2) Esta semana tenemos la promesa de transparencia y rendición de cuentas por parte de Beltrones, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados; simultáneamente Miguel Barbosa, presidente del Senado de la República, nos asegura que el Senado será una caja de cristal. ¡Por fin! ¡Habrá transparencia en el Congreso!

Ver para creer, cuando en 2011 acudimos al Senado los comisionados del IFAI, presidido por Jacqueline Peschard, a entregar el informe de 2010, el presidente del Senado, a la sazón el propio Manlio Fabio Beltrones, comprometió en la mesa que daría la instrucción a Banobras para abrir el fideicomiso de la construcción de su nueva sede. Huelga decir que esa instrucción jamás llegó. Hasta hoy es inescrutable a los ciudadanos ese montón de dinero. 

3) El compromiso por la transparencia debería estar explícito en la discusión del Presupuesto. En este sentido, adquiere relevancia el escándalo de los moches causado por el reparto patrimonialista del Fondo de Pavimentación y Desarrollo Municipal hace un año. No deja de causar sorpresa la respuesta de la Secretaría de Hacienda; para que no se repita el escándalo disminuyó esa partida de cinco mil millones de pesos (diez millones por diputado para el municipio de su preferencia) a sólo dos mil millones para 2015. Es decir, en lugar de introducir cláusulas de transparencia al proceso de toma de decisiones y al ejercicio del gasto, se les da menos; pero la distribución de estos recursos públicos quedará bajo el mismo manto de oscuridad.

4) La propaganda gubernamental que anuncia las carretadas de inversión extranjera que entrarán al país en virtud de Reforma Energética no se cansan de repetir en los spots la palabra transparencia. Sin embargo, no se tomaron medidas legales consideradas indispensables por expertos para prevenir posibles actos de corrupción. No se contempla por ningún lado la figura de la responsabilidad penal de las empresas a pesar de las sugerencias hechas en tiempo y forma por Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana.

5) Los anuncios de desarrollo de infraestructura hechos la semana pasada son, por decir lo menos, impresionantes. Un megaaeropuerto para el cual ya se adquirieron más de cuatro mil hectáreas por la Federación, trenes rápidos del DF a Toluca y a Querétaro, además del transpeninsular Yucatán-Quintana Roo, billones de dólares de inversión en desarrollos que trascienden el sexenio.

¿Qué constructoras se encargarán de estos desarrollos? Es difícil imaginar que no vayan a participar ICA y Carso. ¿Acaso no son precisamente estas empresas las implicadas en el fiasco de la línea dorada? ¿Será por esto que las constructoras no han resultado inhabilitadas en la investigación de la contraloría del DF?

Conclusión: la corrupción y la falta de transparencia son decisiones sistémicas que toman conscientemente los actores políticos. Es indispensable pensar en la articulación de un conjunto de instituciones que afronten el problema. La Red por la Rendición de Cuentas propone su Programa Especial de Rendición de Cuentas (PERC) con una visión integral que incluye desde la prevención hasta la sanción. Si el Presidente considera que la corrupción es un problema cultural, tiene el deber de proponer, exigir y echar a andar una solución compleja que, hoy por hoy, no está en el proyecto de fiscalía anticorrupción que está congelado en el Poder Legislativo.

Nobleza obliga: La semana pasada acabé mi artículo deseando estar equivocada con relación a la elección del PRD. Para fortuna del país, me equivoqué, haré un balance de la misma una vez que el INE entregue resultados finales el 19 de septiembre.

                *Académica

                Twitter: @MarvanMaria

Video: 
Send to NewsML Feed: 
0




El peligro de la Reforma Energética mexicana

Mucho se oyó que México debía imitar el modelo brasileño de apertura petrolera. Mucho se presumió el éxito de Petrobras para incrementar la producción de crudo. Pero ojalá el nuevo modelo mexicano no termine como el de Brasil: en un enorme escándalo de corrupción que está poniendo en entredicho la apertura de ese sector al capital privado.

Es lo peor que nos podría ocurrir a aquellos que estamos a favor de la Reforma Energética: que todo este esfuerzo acabara en una piñata que beneficiara a grupos empresariales allegados al gobierno y en multimillonarios sobornos para obtener los jugosos contratos para explorar y explorar campos petroleros. Ya me estoy imaginando a los críticos de la reforma regodeándose, con razón, de que nos lo habían advertido. Si la apertura petrolera termina como en Brasil, todas las reformas orientadas a una mayor presencia del mercado en la economía perderán su legitimidad. Los ganadores serán aquellos que insisten en mantener el monopolio del Estado en sectores económicos estratégicos.

Por eso vale la pena seguir de cerca y aprender de lo que está ocurriendo en Brasil. En febrero, cuando las campañas presidenciales comenzaban a calentarse (el mes que entra habrá elecciones para ver si se reelige o no la actual presidenta Dilma Rousseff), se hizo público “el soborno que habría pagado la multinacional holandesa SBM Offshore, que alquila barcos-plataformas a las empresas del sector petrolero, a funcionarios de la compañía brasileña”. En marzo vino otro escándalo “sobre la compra en 2006 de una refinería en Pasadena, Estados Unidos, y que trajo grandes perjuicios a la estatal”.

Pero la verdadera bomba cayó la semana pasada cuando la Policía Federal brasileña comenzó a informar sobre las investigaciones a Paulo Roberto Costa, exdirector de Abastecimiento de Petrobras. Después de trabajar 35 años en esa empresa, en 2012 creó Costa Global, “una consultoría que mediaba en negocios entre Petrobras y sus proveedores”. Al parecer, se trataba de un coyote como lo conocemos en México. Costa ha revelado que políticos y partidos estaban implicados en una extensa red de lavado de dinero y sobornos. Se ha dicho que habrían recibido “el equivalente a tres por ciento de comisión por cada contrato firmado con Petrobras”. Estamos hablando de muchos millones de dólares.

Ya se conocieron los nombres de algunos de los involucrados. Son varios e incluyen a los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. Los legisladores habrían participado en el esquema a cambio de votar iniciativas presentadas por la Presidenta. “En total, serían decenas de políticos de cinco partidos, de los cuales tres integran la terna de partidos que apoyan al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff”. También estarían involucrados ministros, como el titular de las Minas y Energía, y gobernadores.

Además se ha revelado la investigación de empresas que habrían incrementado “las facturas de obras contratadas por la compañía pública [Petrobras] para pagar sobresueldos a políticos”. Entre ellas están constructoras que han donado millones de reales para la campaña presidencial de Rousseff.  En fin, un escandalazo.

Como suele ocurrir en épocas electorales, se hace pública la mugre de los políticos que andan compitiendo por el poder. Y qué bueno que así sea. Para eso sirve la democracia. El problema es que, con estos sonados casos de corrupción, se pone en entredicho el valor de las reformas orientadas a fortalecer el mercado y permitir la participación del sector privado en áreas donde antes no podía invertir. Naturalmente surgen, entonces, la voces a favor de regresar a esquemas estatistas. Es el caso del candidato presidencial Aécio Neves que, según las encuestas, va en tercer lugar. Ha dicho que quiere “reestatalizar Petrobras para devolvérsela a los brasileños”.

Sigamos de cerca esta historia, y aprendamos de ella, para evitar que nos vaya a pasar lo mismo aquí en México. Es importantísimo, aunque el gobierno lo trate de minimizar alegando que se trata de un tema cultural, el combate a la corrupción. México requiere instituciones fuertes que blinden la Reforma Energética de las tentaciones humanas de llevarse un mochecito de contratos multimillonarios. Debemos evitar, a toda costa, algo parecido a lo que está pasando con Petrobras. Lo que está en juego es mucho: la legitimidad del proyecto reformista de Peña Nieto.

                Twitter: @leozuckermann

Columnista: 
Video: 
Send to NewsML Feed: 
0





No hay comentarios.:

Publicar un comentario