Más de mil operarios trabajan a contrarreloj en astilleros de Finlandia para completar la construcción del Viking Grace, el primer crucero del mundo propulsado por gas natural licuado (GNL), antes de su viaje inaugural previsto para el próximo año.
Sus dimensiones son relativamente modestas comparadas con los 361 metros de eslora y las 225.000 toneladas de los dos cruceros más grandes del mundo, el “Oasis of the Seas” y el “Allure of the Seas”, construidos en los mismos astilleros finlandeses para la naviera Royal Caribbean.
Sin embargo, el nuevo buque, cuyo coste alcanza los 240 millones de euros, superará a los dos colosos del mar en eficiencia energética y respeto medioambiental, al reducir las emisiones de gases contaminantes gracias al uso de gas natural licuado (GNL) como combustible.
Con sus motores impulsados por GNL, el diseño hidrodinámico de su casco y la nueva tecnología de insonorización, el Viking Grace será el barco de pasajeros más ecológico y silencioso del mundo construido hasta la fecha.
La regulación marítima internacional que entrará en vigor en los próximos años exige importantes recortes en la emisión de gases contaminantes que obligarán a las compañías navieras a utilizar carburantes alternativos o bien a instalar depuradoras de gases de escape.
La Unión Europea (UE) ha ido aún más allá y aprobó recientemente una directiva para que los buques que operan en regiones especialmente sensibles, como el Mar Báltico, reduzcan el contenido de azufre de sus combustibles desde el 1 % actual hasta el 0,1 % antes de finales de 2015.
La Unión Europea (UE) ha ido aún más allá y aprobó recientemente una directiva para que los buques que operan en regiones especialmente sensibles, como el Mar Báltico, reduzcan el contenido de azufre de sus combustibles desde el 1 % actual hasta el 0,1 % antes de finales de 2015.
El gas licuado es el combustible marítimo del futuro, ya que prácticamente elimina las emisiones de óxido de azufre y permite reducir un 88 % las de óxido de nitrógeno y un 15 % las de dióxido de carbono (CO2) respecto al fuel pesado.
El objetivo era alcanzar las cero emisiones en el Viking Grace, pero como técnicamente no es posible, ae apostó por el gas natural, un combustible muy ecológico y del que existen grandes reservas en todo el mundo.
El nuevo crucero dispone de dos grandes tanques en la popa que permiten almacenar hasta 160 toneladas de GNL, suficientes para cubrir el viaje diario de ida y vuelta entre Turku y Estocolmo durante tres días sin repostar.
De momento, el gas licuado no supone ningún ahorro porque su precio es similar al del fuel pesado, pero Granberg confía en que en el futuro no sólo será una alternativa más ecológica, sino también más económica.
Fuente: http://diarioecologia.com/

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