miércoles, 9 de octubre de 2013

Cerco templario, ahora de gasolina, en Michoacán


Michoacán— En mayo pasado el crimen organizado cercó cinco municipios (donde habitan 88 mil personas), en los cuales habían surgido grupos de autodefensa contra el cártel de 'Los Caballeros Templarios': en ese entonces los delincuentes impidieron el suministro de gasolina, de gas, así como el abasto de alimentos y medicinas. También bloquearon la venta de productos de los campesinos, como el limón. Era eso: un cerco de guerra que produjo varios enfrentamientos entre los narcotraficantes, las autodefensas, así como emboscadas a fuerzas federales, lo que dejó un saldo de más de 50 muertos. Semanas después el Gobierno Federal, con tropas del Ejército, la Marina y la Policía Federal rompió el sitio. Todo parecía volver a la normalidad. Pero no: en la Tierra Caliente la guerra simplemente se niega a desaparecer…


Este martes se cumplirán dos semanas de que Los Templarios volvieron a impedir el suministro de gasolina y diesel en Buenavista Tomatlán, Tepalcatepec, Coalcomán, Chinicuila y Aguililla. En este último, un enclave serrano, la situación es peor: el cerco tenía ya tres meses hasta hace una semana, cuando el empresario gasolinero del lugar logró hacer llegar un par de pipas. El combustible duró dos días.

Sólo que ahora hay una diferencia en relación con mayo, cuando los pobladores de decenas de comunidades de esos municipios se quedaron pasmados, ya que apenas iniciaban los brotes de las llamadas autodefensas: durante un recorrido de dos días por esos municipios, MILENIO constató que la población se las ingenia para llevar combustible a sus comunidades, gasolina proveniente de los estados de Colima y Jalisco. Eso sí, aunque el precio oficial de la Magna era de 11.91 pesos, quienes utilizan sus camionetas para transportar tambos y tinacos de gasolina la expenden hasta en 17 pesos. Los pobladores de decenas de comunidades no tienen opción: pagan el sobreprecio.

Michoacán— Los pobladores agradecen a regañadientes el surgimiento de estas gasolineras móviles que han brotado como una infección, que se ubican cada dos o tres manzanas, donde llenan los tanques de sus coches y motocicletas (estos pueblos están inundados de motonetas), pero se muestran furiosos por el cerco.

Pero, ¿por qué no llega la gasolina? ¿En concreto qué ocurre? No es que los criminales bloqueen las carreteras que van de Apatzingán rumbo a esas zonas, ya que están vigiladas por el Ejército y la Policía Federal, sino que han aterrado a los dueños de las gasolineras y a los choferes de las pipas que abastecían la zona.

Milenio visitó a varios empresarios gasolineros en Buenavista Tomatlán, La Ruana, El Aguaje, Tepalcatepec, y Aguililla, pero solo uno aceptó hablar.

“De verdad no puedo, me da terror que le hagan algo a mi familia. ¿Cómo voy a vivir yo si le hacen algo a mi hija que estudia en Morelia? Prefiero seguir con la gasolinera cerrada. Así de fácil. Lo lamento también por mis trabajadores, porque no voy a seguir pagándoles mucho tiempo”, platica un hombre que dice que la vida había sido generosa hasta ahora (viste bien), pero ya tiene cierta mirada de desesperación por las dos semanas que lleva sin ingresos.

El único empresario que acepta narrar todo ante las cámaras es Adalberto Fructuoso Comparán Rodríguez, quien además de ser el dueño de la única gasolinera de Aguililla, es líder de la autodefensa del municipio y ya fue presidente municipal en una ocasión. Cuenta historias que son muy parecidas a la que, fuera de grabación, refieren los demás…

—Venía un fletero y lo pararon en El Aguaje, se lo llevaron, le sacaron la gasolina a la pipa y lo asustaron. Le dijeron que si volvía a venir a traer gasolina lo iban a matar, que aunque viniera escoltado lo mataban, le dijeron. Le enseñaron un rifle, un calibre 50 y ya nadie se animó a venir a Aguililla desde julio. La semana pasada el Ejército y la Policía Federal nos hicieron el favor de escoltarnos la pipa (él tiene una pipa). El chofer que trabajaba conmigo ya no lo hacía porque tenía familia en Apatzingán y ya sabe: los matan. Lo que hizo para mí es que, como es muy difícil ser autorizado de chofer por Pemex, fuimos a cargar a Uruapan y él se metió a cargar en la planta (de Pemex) y le entregó el camión al chofer que yo mandé desde aquí. El martes ya no fue a cargar porque un día antes lo habían golpeado en el estacionamiento de Pemex. Le dijeron que lo iban a matar si volvía a meterse a cargar. A otros piperos les dijeron que si sabían que conducían una pipa, así fuera custodiada con federales o militares, los iban a matar.

La historia se repite en diferentes poblaciones. En Tepalcatepec hay un doctor de la Secretaría de Salud, Jorge Manuel Mireles, que es el líder de la autodefensa local. Con bata blanca, anda por la zona armado y con radios conectados a la oreja. Asegura que las amenazas se han extendido hasta las instalaciones de Pemex y que han alcanzado a los directivos.

“Este directivo que nos dio la información está amenazado, él y toda su familia. Además, en Apatzingán (zona de templarios) ya prohibieron que vendan gasolina en garrafones, gasolina suelta para que nos surtan. Y a los piperos les han dicho que si vienen van a encontrar a sus familias muertas en sus casas”, relata.

A los piperos de Zamora y Uruapan les llegó la advertencia de que si conducían una pipa, así fuera custodiada con federales o militares, los iban a matar, afirma Hipólito Mora es el líder de las autodefensas en La Ruana, población de 10 mil habitantes que pertenece a Buenavista Tomatlán.

Pero, independientemente de lo que explican los líderes de las autodefensas, la gente la pasa muy mal sin gasolina o con gasolina cara, y está enojada…

Las estaciones de gasolina están vacías. Las mangueras expendedoras atrancadas en las bombas. Algunas cuelgan de un lado a otro en forma horizontal, como si fueran reatas que impiden el paso. Silencio. Solo se escucha silencio donde el ruido de motores suele invadir el espacio. Las tiendas donde se vendían refrescos, cigarros y frituras están cerradas.

“Ya nos advirtieron (los dueños de la gasolinera) que si sigue así esto no tiene caso pagarnos en balde a todos los trabajadores”, dijo un empleado en Tepaltepec.

Cientos y cientos de coches y motocicletas van de un lado a otro a la caza de la gasolina que viene de Jalisco y Colima. Van a la pesca compulsiva del mejor precio. Los tambos de Magna se vacían a una gran velocidad. Las gasolineras ambulantes, que son simples toneles o tinacos a los que se les han injertado mangueras, se vacían en unas horas en cada pueblo. Y al otro día, ocurre exactamente lo mismo.

Escenas de guerra. Desesperación de la gente yendo de un lado a otro para conseguir lo que escasea y que en horas se evapora. Pero eso no es lo peor: lo más feo de la guerra, además de las muertes, es el miedo…

— Sí, la verdad estamos bien preocupadas por lo que venga. ¿Y si pasa como en mayo? ¿Que ya no llegan alimentos, medicinas?...

Un joven que vende a 17 pesos el litro en Buenavista y trabajaba en otra estación, descarga su impotencia y se pone retador: “Que no se hagan mensos los federales, que arreglen eso. Ahí están (patrullando) nomás haciéndose güeyes, que arreglen la gasolina. ¿No pueden con los templarios o qué?”. (Milenio)


Fuente: http://diario.mx/Nacional/2013-10-08_40893cf5/cerco-templario-ahora-de-gasolina-en-michoacan/

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